e-ISSN: 1390-5902
CEDAMAZ Revista del Centro de Estudio y Desarrollo de la Amazonia , Vol. 11, No. 01, pp. 22–41, Enero–Junio 2021
Uso de plaguicidas químicos en tomate riñón (Solanum lycopersicum L.) en
condiciones de invernadero y campo en Loja, Ecuador
Use of chemical pesticides on tomato (Solanum lycopersicum L.) under greenhouse
and field conditions in Loja, Ecuador
Bernardo Castillo-Pérez
1,
y Víctor Castillo-Bermeo
1
1
Universidad Nacional de Loja, Loja, Ecuador
Autor para correspondencia: bgcastillop@unl.edu.ec
Fecha de recepción del manuscrito: 03/06/2021 Fecha de aceptación del manuscrito: 13/07/2021 Fecha de publicación: 15/07/2021
Resumen—El presente estudio tuvo como objetivos identificar, caracterizar y establecer diferencias entre los plaguicidas químicos uti-
lizados en el manejo productivo del tomate riñón, en invernadero y en campo abierto. La investigación realizada mediante entrevistas y
acompañamiento directo en las zonas productoras de tomate, evidencia una producción basada en agroquímicos, ejecutada en su totalidad
de forma empírica, ignorando aspectos básicos como reconocimiento del tipo de químico a utilizar, acatamiento de dosis, frecuencias, mez-
clas y utilización de equipos de protección, entre otros. El estudio determinó 16 tipos de insecticidas en invernadero y 8 a campo abierto, en
los cuales los modos de acción con mayor frecuencia encontrados fueron los que actúan sobre los sistemas nervioso y muscular y sobre la
regulación del crecimiento del insecto. A su vez, se encontraron 29 tipos de fungicidas en invernadero y 13 a campo abierto en los cuales el
modo de acción con mayor frecuencia es el que tienen acción multi-sitio en los procesos metabólicos del hongo. Durante las aplicaciones
estos químicos se mezclaban y se aplicaban sin criterio técnico, pudiendo ocasionar sobredosificaciones o reacciones químicas adversas.
Además, no se respetaban los periodos de reingreso y no tenían claro los periodos de carencia de los químicos utilizados. De este estudio
se concluye que es indispensable la asistencia técnica en el seguimiento y control y expedir regulaciones más estrictas para el uso y manejo
de plaguicidas manteniendo un monitoreo permanente del uso de estos químicos en los cultivos agrícolas de la provincia.
Palabras clave—Modos de acción, Acción muilti sitio, Periodo de carencia, Periodo de reingreso, Plaguicidas.
Abstract—The present study was aimed to identify, characterize and establish differences between the chemical pesticides used in the
productive management of tomato, both in greenhouses and in open fields. The research was done with interviews and direct observation
in the productive areas, and carried out evidences of a production based on agrochemicals, executed entirely in an empirical way, ignoring
basic aspects such as: recognition of the type of chemical to be used, compliance with doses, frequencies, mixtures and use of protective
equipment, among others. The study determined 16 types of insecticides in greenhouses and 8 in open fields, in which the most frequently
found modes of action were those that act on the nervous and muscular systems and on the regulation of insect growth. On the other way,
29 types of fungicides were found in greenhouses and 13 in open fields, and the most frequent mode of action was that having multi-site
action on the metabolic processes of the fungus. During application, these chemicals were mixed and applied without technical criteria,
which may cause overdosage or adverse chemical reactions. In addition, the re-entry periods were not respected and there was no clarity
about the withdrawal periods of the chemicals used. We concluded that it is essential to provide technical assistance in the follow-up and
control and to issue more severe regulations for the use and management of pesticides, maintaining a permanent monitoring of the use of
these chemicals in the province’s agricultural crops.
Keywords—Modes of action, Muilti site action, Withdrawal period, Re-entry period, Pesticides.
22
USO DE PLAGUICIDAS QUÍMICOS EN TOMATE RIÑÓN CASTILLO-PÉREZ
INTRODUCCIÓN
E
l tomate riñón o tomate de mesa (Solanum lycopersicum
L.) es considerado como una de las hortalizas con
mayor relevancia debido a que es uno de los principales
componentes de la canasta familiar. El fruto contiene una
variada fuente de nutrientes tales como potasio, fósforo
y calcio, además de vitaminas de los grupos B, E y C.
Adicionalmente, esta hortaliza contiene un antioxidante
llamado licopeno, el cual se considera un agente protector
contra el cáncer (Navarro y Periago, 2016).
Castillo (2018) destaca que debido a los buenos réditos
que genera la producción de tomate los productores basan la
actividad agrícola en un alto uso de productos químicos para
proteger sus cultivos e inversiones, ya que el cultivo durante
sus distintas etapas fenológicas es susceptible al ataque
de diversas plagas. Esto provoca aplicaciones excesivas,
intensificando las dosis y mezclas, lo que favorece que las
plagas se vuelvan resistentes a los productos químicos (Firas
2015). Debido a esto, se han generado efectos perjudiciales
en el ambiente y la salud humana.
Adicionalmente, Barbieri (2010) indica que los efectos
de los plaguicidas en la población son perjudiciales para
la salud humana, cuando estos están por encima de los
Límites Máximos de Residuos (LMR). El efecto de los
plaguicidas varía según los modos de acción, dosis, mezclas
y características de cada individuo, y a su vez los efectos
pueden manifestarse de inmediato o después de varios
meses e incluso años, pudiendo ser efectos reversibles o
permanentes, dependiendo del grado de exposición. Durante
exposiciones agudas o acumulativas los síntomas más
comunes son la aparición de sarpullido y adormecimiento de
los dedos (Wolansky, 2011).
Matthews (2006) señala que en situaciones más extremas
los síntomas se agudizan y se manifiestan nuevos síntomas,
como debilidad y contracción muscular, cambios en la
frecuencia cardiaca y broncoespasmos, progresando a
convulsiones y coma. El proceso actual de producción
mundial se basa en la utilización de plaguicidas, por lo que
es imperativo un adecuado manejo de estos químicos para
asegurar la producción de alimentos inocuos que ofrezcan
seguridad al consumidor, constituyéndose una necesidad el
implementar sistemas de Buenas Prácticas Agrícolas que
mejoren la calidad sin dejar de lado la competitividad y
productividad agrícola (IICA, 2012).
Castillo (2012) explica que el proceso productivo que se
maneja en la ciudad de Loja es principalmente químico-
comercial (producción basada en el uso de plaguicidas
químicos), lo que implica que a futuro sea imposible sos-
tener este sistema de producción; por una parte, los frutos
cosechados no ofrecen la inocuidad para su consumo. Tal
y como indica Castillo (2018), los residuos químicos en
los productos evaluados superaban en promedio el 30%
de los LMR establecidos por el Codex Alimentarius de
la FAO, donde los principales productos que presentaban
residualidad pertenecían a los grupos de ditiocarbamatos,
carbamatos, organosfosforados y órganos clorados. Por otra
parte, las formas y usos inadecuados de los recursos para
la producción como el agua y el suelo repercuten en la
disminución de las producciones, por lo que no se garantiza
mantener estos cultivos más allá del corto plazo (Castillo,
2012).
Para el fin de esta investigación se plantearon los objetivos
de analizar los productos químicos aplicados en el cultivo
de tomate riñón a campo abierto e invernadero, centrándose
en el análisis de insecticidas y fungicidas, y establecer
diferencias en el uso de los plaguicidas en la producción de
este cultivo.
MATERIALES Y MÉTODOS
El proyecto de investigación se lle a cabo entre los
meses de julio-noviembre de 2020 en la periferia occidental
de la ciudad de Loja (Figura 2), que está dividida en seis
parroquias urbanas: Sagrario, Sucre, el Valle, San Sebastián,
Punzara y Carigán. El trabajo de investigación se centró
en las zonas de producción identificadas, las cuales fueron:
Ciudad Victoria (Obrapía), Borja (Alumbre), Carigán y El
Plateado. Posteriormente, para las visitas se consideraron las
áreas de producción a campo abierto e invernadero con una
extensión mínima de 4.000 m2 o 5.000 plantas, para que sea
considerado representativo.
Geográficamente el cantón Loja (Figura 1) está ubicada
entre las siguientes coordenadas:
Latitud: S0°4’40.01"
Longitud O79°26’44.34"
Fig. 1: Ubicación geográfica de la provincia de Loja y la ciudad de
Loja.
Fuente: Municipio de Loja
Fig. 2: Ubicación geográfica de las zonas de estudio
23
e-ISSN: 1390-5902
CEDAMAZ Revista del Centro de Estudio y Desarrollo de la Amazonia , Vol. 11, No. 01, pp. 22–41, Enero–Junio 2021
Puntos de evaluación fitosanitaria
Identificados los sitios de producción significativos de
tomate, se realizó la evaluación fitosanitaria mediante entre-
vistas, observación directa y acompañamiento permanente
con los productores, tal y como se detalla más adelante.
Para establecer el tamaño de la muestra se partió de la
información de Arévalo (2010), que indica una población
aproximada de 25 zonas de producción de tomate riñón en
la periferia de la ciudad de Loja. Sin embargo, el estudio
actual identificó 20 zonas de producción, en su mayoría bajo
invernadero. Con esta información se aplicó la siguiente
fórmula:
n =
NZ
2
PQ
(N 1)E
2
+ Z
2
PQ
Donde:
n: Tamaño de muestra
N: Población total
E
2
: Error experimental
P: Probabilidad de éxito
Q: Probabilidad de fracaso
1,65: valor de Z al 90% de confianza
Entonces:
n =
20 · 1, 65
2
· 0, 50· 0, 5
(20 1) 0, 1
2
+ 1, 65
2
· 0, 50· 0, 5
n =
13, 6125
0, 87063
n = 16
Se aplicó el valor de “1,65: valor de Z al 90% de confian-
za” ya que existe una amplia variabilidad por parte de los
agricultores en relación a los métodos que utilizan durante
las aplicaciones.
Análisis de los productos químicos aplicados en el cul-
tivo de tomate riñón a campo abierto e invernadero
Se hizo acompañamiento directo a los productores de to-
mate de las 16 unidades de producción evaluadas, realizando
una visita semanal a cada una de ellas durante cuatro meses
para recabar datos sobre las labores fitosanitarias, tomando
en cuenta los siguientes aspectos: tipo de agroquímico
utilizado, estado fenológico en el que se aplica, mezclas,
dosis, frecuencia de aplicación y categoría toxicológica. Ya
recabados estos datos en campo se procedió a ampliar el
análisis con los siguientes aspectos: formulaciones, periodo
de reingreso, modo de acción, periodo de carencia y tipo
de plaga que controla. La caracterización de los plaguicidas
se hizo con base en la clasificación de los modos de acción
(MdA) del Comité de Acción de Resistencia a los Fungicidas
(FRAC, 2019) y Comité de Acción de Resistencia a Insec-
ticidas (IRAC, 2020), Vademécum Agrícola XV edición
(Edifarm, 2020), las fichas técnicas de cada producto y el
reporte de productos de insumos agrícolas del Ministerio de
Agricultura y Ganadería y Agrocalidad actualizada el dos de
julio de 2020 (Agrocalidad, 2020).
Diferencias en el uso de los plaguicidas en la produc-
ción de tomate riñón a campo abierto e invernadero
Las diferencias se establecieron identificando los ingre-
dientes activos con mayor frecuencia en cada sistema de
producción, agrupados de acuerdo al grupo químico y MdA
al cual pertenecen según la clasificación del FRAC e IRAC
respectivamente. Además, se identificaron las diferencias
entre los productos químicos aplicados en relación a las
mezclas, dosis, frecuencias de aplicación (diferenciando los
días entre cada aplicación) y su clasificación toxicológica
según la Norma del Instituto Ecuatoriano de Normalización
INEN 1898.
RESULTADOS
Se encontró que las producciones bajo invernadero
constituyen la mayor parte de área de producción de tomate
en la ciudad de Loja. La Figura 3 muestra las zonas de
producción bajo invernadero, las cuales están divididas en
cuatro zonas, donde El Plateado y Borja son las zonas con el
mayor porcentaje de área, con 28% y 27% respectivamente,
seguidos de Carigán con 24% y Ciudad victoria (Obrapía)
con 21%. Además, en la actualidad se encuentran en proce-
so de construcción alrededor de ocho nuevos invernaderos
distribuidos en las zonas de producción antes mencionadas.
Los productores han optado por construir estas estructuras
debido a que de esta manera los fuertes vientos u otros facto-
res climáticos no afectan a sus cultivos. Además, se destaca
que solo el barrio Ciudad Victoria (Obrapía) contaba con
producción a campo abierto, donde existían tres sembríos,
los cuales manejaban el mismo sistema de producción, ya
que eran de una misma familia. Dichos cultivos estaban en
etapa final de cosecha.
Fig. 3: Área de producción de tomate bajo invernadero en m
2
por
sectores en la ciudad de Loja, Ecuador.
Fuente: Municipio de Loja
Variedades de tomate más utilizadas
De los 16 productores entrevistados 13 cultivaron bajo
invernadero y 3 a campo abierto. Del total que cultivaban
bajo invernadero, cinco de ellos tenían plantada la variedad
Prieto, esta se encontraba mezclada con otras variedades
como Sheila N, Faraón F1 o Kalel. En general las combi-
24
USO DE PLAGUICIDAS QUÍMICOS EN TOMATE RIÑÓN CASTILLO-PÉREZ
naciones se realizaban entre tres a cinco variedades como
máximo (Figura 4).
Fig. 4: Variedades de tomate más utilizadas a campo abierto e
invernadero en la periferia de la ciudad de Loja
En lo referente a campo abierto, los tres cultivos estudia-
dos estaban ubicados en el barrio Ciudad Victoria (Obrapía),
y se encontró que los productores sembraron las variedades
Airton, El Pida F1 y Lezaforta, debido principalmente
a que eran familiares y la producción la realizaban en
forma similar. Son variedades híbridas indeterminadas con
características de precocidad al momento de la producción,
y las plantas pueden sobrepasar los 1,5 metros de altura a
partir de la novena semana.
La totalidad de productores entrevistados indicaron sus
preferencias en cuanto a mezclar variedades al momento de
la siembra, principalmente por motivos de la polinización.
Esta es una práctica que realizan habitualmente independien-
temente de si se siembra a campo abierto o en invernadero.
Análisis de los plaguicidas utilizados en el proceso
productivo del tomate riñón
Criterios de aplicación Se evaluaron los criterios de los
agricultores respecto a cómo realizan las aplicaciones. Esto
se realizó por igual para los 16 productores entrevistados
en los dos tipos de sistemas de producción (Tabla. 1). De
las cuatro zonas productoras evaluadas solo un cultivo bajo
invernadero manejaba su producción con la asesoría de
un técnico, dicho técnico planificaba el control químico
de las plagas, a diferencia de los otros 15 productores que
realizaban el control químico de forma empírica.
Las aplicaciones por calendario se refieren a los días entre
cada aplicación de plaguicidas que realiza el productor. El
100% de producciones se manejaban bajo este método.
Además, ninguno de los sectores en los que se cultiva
tomate manejaba algún tipo de control sin la utilización de
plaguicidas químicos (control alternativo-natural), es decir,
la producción era netamente química comercial.
Respecto a los equipos de protección personal (overol,
delantal, botas, guantes, mascarilla, gafas), el total de
agricultores entrevistados no utilizaban equipo alguno para
realizar las aplicaciones de químicos, lo máximo que se solía
utilizar era una camisa para envolver la cabeza, práctica que
podría desencadenar en una intoxicación por contacto o la
inhalación de la mezcla de los plaguicidas.
Plaguicidas agrícolas utilizados en la producción de
tomate riñón
Las Tablas 2 y 3 (Anexos) muestran los agroquímicos
que se encontraron durante las visitas realizadas a los
productores de la periferia de la ciudad. Las formulaciones
mayormente utilizadas entre los insecticidas encontrados
fueron: suspensión concentrada (SC) 35%, concentrado
emulsionable (CE) 22% y polvo mojable (PM) 17% (Fi-
gura 5A). A su vez los fungicidas presentaban una mayor
predominancia en formulaciones como polvo mojable 33%,
suspensión concentrada 20% y gránulos dispersables en
agua (Figura 5B).
Formulaciones
Las formulaciones mayormente utilizadas entre los in-
secticidas encontrados fueron: suspensión concentrada (SC)
35%, concentrado emulsionable (CE) 22% y polvo mojable
(PM) 17% (Figura 5A). A su vez los fungicidas presenta-
ban una mayor predominancia en formulaciones como polvo
mojable 33%, suspensión concentrada 20% y gránulos dis-
persables en agua (Figura 5B).
Fig. 5: Promedio de utilización de las distintas formulaciones de
agroquímicos de uso en los cultivos de tomate de la periferia de
Loja: (A) insecticidas y (B) fungicidas
Caracterización según el ingrediente activo y grupo
químico
Según los análisis realizados, el grupo químico que
predomina en relación a los insecticidas químicos aplicados
bajo invernadero (Tabla 4) pertenecen al grupo de los
Neonicotinoides (Imidacloprid, Acetamiprid, Tiametoxam),
seguido por los Piretroides (Betaciflutrin, Lambdacihalotri-
na, Cipermetrina). Ambos grupos actúan sobre el sistema
nervioso, pero a su vez en distintos lugares de acción. Los
Neonicotinoides modulan el receptor nicotínico de la acetil-
colina, mientras que los Piretroides modulan o modifican el
canal de sodio de la membrana nerviosa de los insectos. A
estos se suma el grupo de la Ciromazina, el cual inhibe la
formación de la cutícula al afectar la habilidad para formar
quitina, y esto ocasiona que la cutícula se torne delgada y
quebradiza haciendo que el insecto no soporte los rigores de
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e-ISSN: 1390-5902
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Tabla 1: Criterios en la aplicación de productos químicos en los cultivos de tomate de la periferia de Loja.
Planificación en control
químico de plagas
Aplicaciones tipo
calendario
Control alternativo
- natural
Equipos de protección
personal (EPP)
Sector
Si No Si No Si No Si No
Ciudad Victoria (Obrapía) 3 3 3 3
Borja (Alumbre) 1 5 6 6 6
Carigán 2 2 2 2
El Plateado 5 5 5 5
1 (6,4%) 15 (93,6%) 16 (100%) 16(100%) 16(100%)
la muda y muera. Por otro lado, en plantaciones a campo
abierto se observa que existe predominancia de insecticidas
que actúan sobre el sistema nervioso, pero de entre todos
estos destaca el agroquímico clorpirifós perteneciente al
grupo químico de los Organofosforados. Este agroquímico
es el de mayor toxicidad entre todos los mencionados para
aplicar a campo abierto e invernadero. Pertenece a la Clase
Ib (muy peligroso) por lo que se le adjudica etiqueta Roja
por su toxicidad y cabe destacar que este solo se encontró
aplicado en cultivos al aire libre.
Los insecticidas analizados en invernaderos y en campo
abierto se centran principalmente en tres modos de acción:
los que actúan sobre el sistema nervioso que son los más
utilizados, seguido de los que actúan sobre el sistema mus-
cular y finalmente los que regulan el crecimiento. También
se observó la presencia de dos grupos químicos que actúan
de forma combinada sobre el sistema nervioso y muscular:
Avermectinas y Diamidas. Aunque provocan una acción
combinada, cada uno actúa en lugares distintos dentro de
los sistemas del insecto; por un lado, las avermectinas
bloquean la transmisión eléctrica de las células de los
nervios y músculos causando un flujo de iones de cloro hacia
las células llegando a paralizar el sistema neuromuscular.
Por otra parte, las diamidas actúan sobre los receptores
de rianodina ocasionando una liberación descontrolada de
calcio y, por consiguiente, el agotamiento de las reservas, lo
que impide la contracción muscular.
En lo concerniente a los fungicidas (Tabla 5), se identificó
que en producciones bajo invernadero existe predominancia
de productos químicos con modo de acción de actividad
multi-sitio, la cual está constituida por distintos grupos
químicos: Inorgánico (Cobre) Inorgánico (Azufre), Ditiocar-
bamatos, Ftalimidas y Cloronitrilos. A su vez, estos grupos
químicos se componen de distintos principios activos (Co-
bre, Azufre, Propineb, Captan, Clorotalon). Además, existen
otros dos grupos de fungicidas químicos con amplia pre-
dominancia en los invernaderos; el primero actúa sobre las
proteínas motoras, sobre el citoesqueleto, específicamente
en el ensamblaje de la ß-tubulina en mitosis (Benzimi-
dazoles, Tiofanatos)) y en la deslocalización de proteínas
tipo espectrina (Piridinilmetilbenzamidas), y el segundo
centra su acción sobre la respiración del hongo (Piridinil-
etilbenzamidas, Oxatincarboxamidas, Metoxicarbamatos,
Oximino-acetatos). En lo que respecta a plantaciones
a campo abierto, se observa similitud en la preferencia
de productos químicos con actividad multi-sitio, existien-
do predominancia del grupo químico de los Ditiocarbamatos.
La composición de los fungicidas en general está formada
por uno o dos ingredientes activos, como es el caso de Me-
talaxil más Mancozeb o de Propineb más Fluopicolida, los
cuales presentan cada uno sus propios modos de acción. En
el caso de Fluopicolida y Propineb también funcionan con
distintos modos de acción, actuando sobre las proteínas mo-
toras y en distintas zonas del hongo.
Dosificación, mezcla y número de frecuencia de apli-
caciones
Con las entrevistas que se realizaron a los productores, se
logró observar que la mayoría de ellos tenían la predisposi-
ción de aplicar las dosis recomendadas, pero la forma en que
realizan la dosificación no era la recomendada. En general
no utilizaban los utensilios de medición adecuados para
el cálculo, se manejaban empíricamente por cucharadas o
caían en el adagio popular de “una tapita”, y esto provocaba
que incurrieran generalmente en sobredosis, ya que asumían
que así aumentaban la efectividad del plaguicida. Es sabido
que esto podría estar ocasionando todo lo contrario, ya
que dosificar de forma errónea por exceso puede provocar
resistencia al ingrediente activo a mediano o largo plazo.
Tanto en invernadero como a campo abierto los produc-
tores en las primeras dos o tres aplicaciones realizaban
dosificaciones menores debido al estado temprano del
cultivo. Estas dosis irían aumentando en medida del avance
del desarrollo fenológico. En las primeras aplicaciones se
utilizaba entre 60 a 100 g de producto, donde mezclaban
un insecticida más un fungicida y algún fertilizante, y los
volúmenes de agua iban de los 60 a los 80 litros en estas
primeras aplicaciones. A partir de la cuarta aplicación las
dosis aumentaban, yendo desde los 250 g hasta 1 kg o 50 ml
hasta 1l, en un taque con 200 litros de agua.
En las plantaciones evaluadas en campo, las mezclas
de agroquímicos (Tabla 6) se realizaban desde la primera
aplicación, se llevaban a cabo según el criterio del productor
y en este caso se utilizaba un mayor número de fungicidas
que insecticidas. En invernaderos el número de plaguicidas
mezclados en general rondaba cuatro o seis, siendo un
número inferior a los que se aplicaban a campo abierto. En
esta modalidad de cultivo al aire libre se mezclaban de ocho
a nueve plaguicidas distintos y, además, se adicionaba algún
coadyuvante a la mezcla para que esta actuara de mejor
manera ante las adversidades climáticas.
Un problema recurrente en las mezclas era la sobredo-
sificación, ya que los agricultores no siempre sabían qué
26
USO DE PLAGUICIDAS QUÍMICOS EN TOMATE RIÑÓN CASTILLO-PÉREZ
ingredientes activos estaban mezclando. Se ha observado
el caso de utilizar la dosis adecuada de algún plaguicida,
pero sin saberlo se adicionaba a la mezcla otro producto
comercial plaguicida con el mismo principio activo, cayendo
así en la sobredosificación.
Fig. 6: Promedio de agroquímicos utilizados en cultivos de tomate
de la periferia de Loja por categoría toxicológica: (A) insecticidas
y (B) fungicidas.
Las frecuencias de las aplicaciones se realizaban por
calendario y ambos sistemas de producción utilizaban el
mismo modelo, pero con diferencia en el número de días
de intervalo: en invernadero el intervalo rondaba entre 15 a
20 días, realizando en su mayoría aplicaciones preventivas.
Por otro lado, a campo abierto este número se reducía, el
intervalo rondaba entre 7 a 12 días, pudiendo ser menor ante
la presencia de alguna plaga. El menor intervalo implicaba
que un producto podía ser aplicado hasta por dos o más
veces antes que trascurriera el periodo de carencia. Este es
el caso del ingrediente activo “azufre” que era utilizado en
los días 96 y 120 respectivamente en productos con distintos
nombres comerciales (Acoidal y Azufrol) (Tabla 6B). Este
ingrediente activo tiene 28 días de periodo de carencia, por
lo que no se estaría respetando este tiempo indicado, ya que
las aplicaciones se realizaban según el criterio del agricultor,
y esta práctica se estaría repitiendo varias veces dentro del
proceso productivo.
Categorías toxicológicas
En general los insecticidas y fungicidas (Figura 6A y 6B)
encontrados en las visitas en ambos sistemas de producción
pertenecían a la clasificación toxicológica III y II, los
cuales presentan una toxicidad mediana. A estos se les
adjudica en el empaque una banda de color azul y amarillo
respectivamente para identificarlos.
Solo en producciones a campo abierto se encontró la pre-
sencia de un insecticida perteneciente a la categoría Ib, es-
te fue el producto de mayor toxicidad encontrado. Por otra
parte, se encontraron fungicidas pertenecientes a la categoría
toxicológica IV, pero solo en producciones bajo invernadero.
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