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La pragmática social, un concepto desde la educación superior
Social pragmatics, a concept from higher education
Elizabeth Sosa
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Vol. 15 Nro. 1, Enero - Junio 2026
ISSN: 2602-8174
La pragmática social, un concepto desde la educación superior
RESUMENRESUMEN ABSTRACTABSTRACT
El objetivo de este ensayo es fundamentar la pragmática
social como un enfoque prospectivo e integrador
que impulsaría la transformación de la educación
superior en América Latina y el Caribe. La educación
superior y la pragmática sociocultural hacia un
nuevo contrato social en la región es una propuesta
de trabajo que va orientada metodológicamente a
una síntesis de procesos epistémicos que desarrollan
un análisis de perspectivas enfocados como idearios.
El primero desarrolla la contemporaneidad y los
constructos teóricos innovación, tecnología y
sostenibilidad. El segundo expone el diálogo regional
de la Conferencia Regional de Educación Superior
- CRES2018, donde se conjugaron siete subtemas
como indicadores temáticos y de contenido. Y el
tercer es el análisis de la ecacia social, desde la
perspectiva de la ciudadanía global, los equilibrios
sociales y la consecuencia de un nuevo contrato
sociales de la universidad. La metodología utilizada
es cualitativa y responde a hermenéutica fáctica, lo
quevincular teoría y práctica, articulando categorías
y derivaciones epistémicas que se asientan en la
conceptualización, denición y visión de la categoría
en análisis para su vinculación e integración que dé
cuenta de la complejidad como procedimiento. Se
concluye invitando a las autoridades pertinente a
conducir la educación universitaria en Latinoamérica
hacia unapragmática social, enfoque intersectorial,
que integra innovación, tecnología y sostenibilidad.
Garantizaría la ecacia social, pero sobre todo un
nuevo contrato universitario que responda a las
demandas del siglo XXI.
Palabras clave: educación superior, innovación,
sostenibilidad, tecnología.
e objective of this essay is to establish social
pragmatics as a forward-looking and integrative
approach that would drive the transformation
of higher education in Latin America and the
Caribbean. Higher education and sociocultural
pragmatics towards a new social contract in the
region is a working proposal that is methodologically
oriented towards a synthesis of epistemic processes
that develop an analysis of perspectives focused on
ideologies. e rst develops contemporaneity and
the theoretical constructs of innovation, technology,
and sustainability. e second presents the regional
dialogue of the Regional Conference on Higher
Education - CRES2018, where seven sub-themes were
combined as thematic and content indicators. And
the third is the analysis of social eectiveness, from
the perspective of global citizenship, social balances,
and the consequence of a new social contract for the
university. e methodology used is qualitative and
responds to factual hermeneutics, linking theory
and practice, articulating categories and epistemic
derivations based on the conceptualization,
denition, and vision of the category under analysis
for its linkage and integration that accounts for
complexity as a procedure. e conclusion invites
the relevant authorities to steer university education
in Latin America towards a social pragmatism, an
intersectoral approach that integrates innovation,
technology, and sustainability. is would guarantee
social eectiveness, but above all, a new university
contract that responds to the demands of the 21st
century.
Keywords: higher education, innovation,
sustainability, technology.
Social pragmatics, a concept from higher education
Elizabeth Sosa
https://orcid.org/0009-0002-9680-6625
Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), Venezuela
evsv1960@gmail.com
RECIBIDO: 19/11/2025 ACEPTADO: 29/11/2025
DOI: https://doi.org/10.54753/eac.v15i1.2632
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INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN
Sosa, E. Rev. Educ. Art. y Com. Vol. 15 Nro. 1, Enero - Junio 2026: 12 - 26
La educación superior en América Latina se
encuentra en un proceso de redenición que trasciende
los marcos tradicionales de enseñanza e investigación
para situarse en el centro de los debates sobre el
desarrollo social, cultural y económico de la región. La
emergencia de nuevos desafíos globales —entre ellos,
la contemporaneidad, la educación superior— plantea
la urgencia de congurar un nuevo contrato social
universitario que oriente las funciones académicas
hacia una mayor pertinencia, responsabilidad y
ecacia social. En este sentido, la pragmática social
se constituye en un marco interpretativo, de análisis
y reexión que permite comprender la interacción
dinámica entre universidad y sociedad, destacando
la necesidad de articular el conocimiento con los
contextos locales y regionales.
El primer eje de este análisis se orienta hacia la
visión de lacontextualización de la contemporaneidad,
reconociendo que los procesos epistémicos de cambio
se maniestan en categorías como la innovación, la
tecnología y la sostenibilidad. Estas dimensiones,
entendidas no solo como tendencias, sino como
transformaciones estructurales en un espacio
estratégico para la generación de conocimientos con
impacto social y como estructura se constituyen en
derivaciones epistemológicas del contexto.
El segundo eje incorpora las conclusiones
derivadas de la Conferencia Regional de Educación
Superior (CRES, 2018) y del World Economic Forum
(WEF 2025), las cuales evidencian la necesidad de
transformar la funcionalidad integral de la realidad
y de la educación superior en América Latina y el
Caribe para nuevos equilibrios sociales. Este ideario,
en diálogo con la contextualización contemporánea,
por un lado, permite proyectar la construcción de
una ecacia social universitaria, orientada hacia la
integración de saberes, la renovación curricular y la
ampliación de redes académicas intersectoriales y,
por otro, la adecuación de perles profesionales a las
verdaderas necesidades del entorno que se transforma
y se recongura.
El tercer eje cohesiona conceptos para la
generación de la pragmática social y la educación
superior como planteamiento central de la reexión
y que busca una propuesta de transformación que
trasciende lo normativo y se materializa en prácticas
académicas innovadoras y en respuestas concluyentes
frente a los desafíos sociales del siglo XXI, de cara
a la visión prospectiva del futuro de la educación.
Este tercer eje de análisis se inicia con la revisión del
pragmatismo de Jhon Dewey (1982) y la complejidad
de Edgar Moran (2004) para conjugar la ecacia y los
equilibrios sociales en la concreción de la ciudadanía.
Estos tres ejes se cruzan para la reexión
en virtud del cambio de la educación superior para
darrespuesta a las sociedades del siglo XXI.
METODOLOGÍAMETODOLOGÍA
Este trabajo de investigación y análisis
se desarrolla con una metodología que
denominaremos hermenéutica fáctica, la cual se
estructura como un proceso dinámico y progresivo
que parte de lareexión y exposición conceptualpara
avanzar hacia fases de análisis, conceptualización
y descripción de los fenómenos. Es un método de
análisisdialógico, escalonado y prospectivoque guía
desde la reexión conceptual hasta la proyección
de propuestas disruptivas de transformación. Esta
es una metodología propia de mesas de estudio
de casos y procesos de investigación avanzada.
Permite vincular teoría y práctica, articulando
categorías y derivaciones epistémicas que se asienta
en la conceptualización, denición y visión de la
categoría en análisis para su vinculación e integración
que dé cuenta de la complejidad como procedimiento.
En este caso están bajo la consideración de alisis
los términos: la contemporaneidad, la educación
superior y la ecacia social y la cohesión de los tres
términos hacerla pragmática social de la educación
superior. Este procedimiento, favorece laintegración
de idearios (contextualización, transformación
y prospectiva) para imaginar futuros posibles en
América Latina y el Caribe. Sus características
principales son estas:
 Para carácter trascendental del concepto nos fundamentamos en Vergnaud (1990).
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Proceso escalonado:Cada fase se construye sobre
la anterior, generando un avance lógico desde
la reexión conceptual hasta la proyección de
escenarios futuros.
Carácter dialógico: Integra la reexión y
conceptualización con la sistematización del
diálogo regional como eje metodológico,
garantizando apuntes nales y conclusiones
integradas para desarrollar la siguiente fase.
Síntesis prospectiva: Su objetivo nal no es solo
analizar la situación actual, sino crear unideario
de transformación que oriente las políticas y
prácticas del objeto de estudio, en este caso, la
educación superior.
La primera etapa metodológica busca constituir
un marco comprensivo sobre la contemporaneidad en
su plano conceptual, atendiendo a sus implicaciones
sociales, epistemológicas y culturales. Las derivaciones
epistemológicas señalan la innovación, la tecnología
y la sostenibilidad. La nalidad es construir una base
sólida de referentes teóricos y prácticos que orienten
las discusiones posteriores. Este escenario sustentará
los productos dialógicos de la segunda etapa.
En esta segunda etapa, la metodología que
incorpora la fase desistematización de dos diálogos
regionales, se organiza y categoriza la información
derivada de experiencias, las conclusiones y acuerdos
provenientes de instancias como la CRES 2018 y
WEF 2025 con los informes internacionales sobre
educación superior. Esta fase permite no solo ordenar
los insumos obtenidos, sino también articularlos en
un marco interpretativo más amplio, lo que favorece
la identicación de patrones, tensiones y posibilidades
de transformación de la educación superior en
contextos latinoamericanos y caribeños.
Finalmente, el tercer escenario metodológico
se denominafase de integración, en esta se lleva a cabo
la síntesis de los idearios planteados. Es aquí donde
el ideario uno (contextualización contemporánea)
y el ideario dos (transformación funcional de la
educación superior) se combinan para sustentar
un ideario tres, orientado hacia la construcción
de planteamientos prospectivos. Este último nivel
metodológico proyecta propuestas estratégicas que
buscan anticipar futuros escenarios de la educación
superior. De este modo, se consolida una visión
pragmática y socialmente ecaz para responder a los
desafíos del siglo XXI.
La metodología puede entenderse como
unenfoque de interpretación y análisisdiseñado para
abordar procesos complejos desde la reexión inicial
hasta la construcción de planteamientos prospectivos.
Se materializa en estos seis momentos:
1. Base teórica y conceptual
2. Análisis crítico de los fenómenos
3. Descripción y caracterización de tendencias
4. Articulación y sistematización del diálogo regional
5. Síntesis integradora de ideario
6. Planteamientos prospectivos
PARTE I. Notas para una reexión
1.1. La contemporaneidad
La contemporaneidad, la podemos asumir
como una expresión de cambios históricos, avances
y desarrollo en la visión de mundo, así como en las
relaciones de producción. Es una manifestación
cultural que se hace presente en la estructura
discursiva del hombre y maniesta una serie de rasgos
que permiten identicar sus roles y responsabilidades
en la organización social, donde se observa la posición
del mundo, con claros desenvolvimientos. Con razón,
Asevera Rodríguez Jiménez (2013, p. 18) que
el mundo contemporáneo y sus implicaciones,
es entender la exploración de las sociedades
mediáticas y la construcción y desplazamientos
de la subjetividad desde ahí. El discurso
cibernético y con este los ciberespacios y
los dispositivos de interfaz que permiten al
sujeto habitar tales realidades inmateriales
parecieran actualizar incesantemente y
a un ritmo realmente vertiginoso, una
de las grandes preocupaciones del sujeto
postindustrial: la existencia, cada vez más
cercana, a una integración, una con-fusión
de lo humano con lo maquínico y de ahí un
replanteamiento de la dialéctica sujeto-objeto.
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Desde la perspectiva heideggeriana, señalamos
que la expresión fenomenológica de la realidad,
compromete la actuación de la conciencia como un
mecanismo de representación. La lectura hermenéutica
heideggeriana, como un procedimiento de la analítica
existenciaria, considera la noción de sujeto como un
ser para la vida, la “Disposicionalidad”,y el concepto
de autenticidad e inautenticidad. Conque, Heidegger
(2003) perla la concepción del hombre, como algo
más que conciencia. El hombre es conciencia y vida.
Plantea un “proyecto” denido, el problema del “ser
del hombre” y sus posibles representaciones, a partir
de la cotidianidad o “término medio. La analítica
existenciaria como un mecanismo de la comprensión
permite ver a través del concepto de cotidianidad
o la concepción de “ser del hombre” y cómo este
asume su relación con el mundo. En consecuencia,
la cotidianidad es un proyecto histórico, dialéctico
y losóco en un contexto disposicionado, donde
se proyecta la posibilidad de ser en el tiempo, cuyas
derivaciones epistemológicas expresan la innovación,
la tecnología y la sostenibilidad.
1.1. La innovación
En la contemporaneidad, la innovación surge
como una derivación epistemológica que proyecta la
posibilidad de ser en un contexto disposicionado. No
se trata de un recurso técnico sino de un proceso socio-
crítico para comprender y transformar las realidades
actuales (Crf. Mc Laren, 1994). En este sentido, la
innovación es un acto disruptivo que cuestiona las
estructuras heredadas y abre caminos hacia nuevas
formas de pensar y de hacer.
Como proceso, la innovación no puede
concebirse de manera aislada; responde a dinámicas
de co-creación de soluciones pertinentes que parten
del reconocimiento de conocimientos críticos,
complejos e interdisciplinarios. Se congura dentro
de sociedades de aprendizaje que se articulan a través
de ecosistemas, donde el conocimiento uye, se
integra y se aplica en interacción colaborativa. De allí
que la innovación no solo sea técnica, sino también
ética y social dado que busca responder a los desafíos
del presente de manera contextualizada y sostenible.
Su valor estratégico se encuentra en la
intersectorialidad y la pluralidad de expresiones que
asumen estos elementos: empresas, instituciones de
educación superior, organismos públicos, inversiones
y colectivos ciudadanos que convergen en la
construcción de tecnologías sociales. Este entramado
intersectorial de actores impulsa la innovación como
parte del paradigma del desarrollo humano, situándola
en el centro de un proceso que busca no únicamente
eciencia económica, sino también transformación
social, equidad y sostenibilidad. Para ello, cuenta con
su propia metodología Matilde (o Mesa de Asistencia
Técnica Integral Laboral de Desarrollo Económico), la
cual se constituye como una propuesta de trabajo para
el desarrollo de competencias en contextos laborales.
En este contexto, la innovación se conecta
directamente con liderazgos emergentes, procesos de
empoderamiento, emprendimientos, competitividad
y la generación de habilidades y competencias nuevas.
Es, en esencia, la construcción de un conocimiento
nuevo, integrado y pertinente, capaz de proyectar la
educación del siglo XXI y anticipar las profesiones del
futuro. Así, el concepto de innovación adquiere un
carácter formativo y transformador, inseparable de la
misión educativa y de la organización social.
Finalmente, el panorama global de la
innovación, recogido en espacios como el World
Economic Forum, muestra cómo la denición de las
agendas tecnológicas implica conectar la investigación
de vanguardia con quienes pueden traducirla en
avances concretos. Por ello, asumimos la innovación
como una expresión estratégica, socio-crítica y
disruptiva, que no solo describe tendencias, sino que
impulsa activamente la transformación de la realidad.
Su fuerza radica en el conocimiento nuevo aplicado
y en la capacidad de reorganizar lo posible, dando
lugar a una visión prospectiva que acompaña a las
sociedades hacia futuros más inclusivos, sostenibles y
humanos.
1.2. La tecnología
En la contemporaneidad, la tecnología se
erige como una categoría emergente con un rol
fundamental, estelar y protagónico. No es únicamente
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una herramienta de apoyo, sino una fuerza
estructurante que recongura los modos de vida, los
aprendizajes y las interacciones sociales. Vivimos,
en lo que se denomina sociedades mediáticas en las
que la producción, el intercambio y el consumo de
contenidos están mediados por dispositivos digitales
y plataformas globales. Esta centralidad convierte a
la tecnología en el eje articulador de un nuevo orden
epistemológico, donde la innovación y la digitalización
marcan los ritmos del desarrollo social.
En este recorrido, dos conceptos resultan
claves para comprender la historicidad de la categoría
tecnológica. El primero: la alfabetización tecnológica
que desde mediados de la primera década del siglo
XXI se identicó como condición necesaria para la
inclusión en escenarios emergentes de conocimiento
y trabajo. El segundo: la brecha digital que visibilizó
las desigualdades en el acceso, uso y aprovechamiento
de la tecnología, y que continúa siendo un desafío
estructural en América Latina y el Caribe. Ambos
conceptos permiten entender la transición hacia el
actual paradigma de transformación digital, que hoy
se conoce con expresiones, tales como: la revolución
ntech, el Internet de las cosas, las inteligencias
articiales, la Big Data y las redes sociales, etc.; pero
que seguramente mañana habrá muchas más.
El Foro Económico Mundial, edición 2025
ha insistido en que esta transformación digital no
puede abordarse de manera fragmentaria, sino
desde un enfoque holístico que integre tecnología,
talento y sostenibilidad. Para ello, ha diseñado un
marco de diez capas de habilidades necesarias hacia
el 2030, que incluyen desde competencias técnicas
—como la inteligencia articial, la ciberseguridad
o la gestión de datos— hasta capacidades humanas
como la creatividad, el liderazgo, la resiliencia y la
inuencia social. Esta integración marca el carácter
protagónico de la tecnología: no es un n en sí
mismo, sino un catalizador de nuevas formas de
trabajo, organización y vida.
El impacto de estas transformaciones
es profundo en los ámbitos íntimo y cotidiano,
académico y profesional. Según proyecciones
globales, del WEF 2025, los cambios derivados de la
digitalización, la transición verde, la economía y la
demografía generarán cerca de 170 millones de nuevos
empleos al 2030. Las áreas que experimentarán mayor
crecimiento se encuentran vinculadas con datos,
inteligencia articial y tecnologías emergentes; pero
también con el desarrollo de capacidades cognitivas,
creativas y colaborativas. Esto revela que la tecnología
no desplaza lo humano, sino que lo recongura,
exigiendo una nueva relación entre máquinas y
personas en la producción de conocimiento y valor.
En suma, la tecnología como categoría protagónica
de la contemporaneidad encarna un proceso socio-
crítico y disruptivo que va más allá de los discursos
sobre innovación. Impulsa un cambio de paradigma
donde la educación, la empresa, las instituciones
públicas y la sociedad civil se ven convocadas a
construir ecosistemas digitales sostenibles. Esta
articulación entre lo tecnológico y lo humano es
indispensable para el desarrollo de las profesiones del
futuro y para garantizar que la digitalización no sea
solo un fenómeno de mercado, sino una estrategia
integral de desarrollo humano, equitativo y sostenible.
1.3. La sostenibilidad
La sostenibilidad se erige como la tercera
categoría protagónica de la contemporaneidad, un
eje que trasciende la visión de nicho ambiental para
consolidarse comoestrategia transversalen políticas
educativas, sociales y económicas. Este cambio de
enfoque implica reconocer que la sostenibilidad
no solo responde a la gestión de recursos, sino a la
capacidad de formar profesionales que comprendan
y enfrenten los desafíos ambientales, sociales y
culturales que denen nuestro presente. En este
sentido, la educación superior se convierte en un
escenario clave para articular saberes y prácticas
orientadas a transformar la relación entre sociedad,
economía y naturaleza.
En su desarrollo conceptual, la sostenibilidad
incorpora tres ámbitos complementarios:
la sostenibilidad económica, que busca modelos de
producción y consumo responsables; lasostenibilidad
cultural, que reivindica la diversidad y el diálogo de
saberes como componentes del desarrollo humano; y
laacción climática, que demanda soluciones urgentes
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frente a la crisis ecológica global. Estos tres ámbitos
ofrecen la base para la construcción decompetencias
especícasen los futuros profesionales. El llamado es
a que comprende el cambio climático hasta adoptar
prácticas sostenibles, pasando por el desarrollo de
liderazgos que oriente hacia laciudadanía global para
la sostenibilidad.
En este marco, la educación superior asume un
roltransformador y prospectivo, llamado a rediseñar
currículos que integren la innovación, el pensamiento
y la colaboración interdisciplinaria e internacional.
No se trata únicamente de incorporar asignaturas
aisladas, sino de congurar un enfoque integral donde
la sostenibilidad atraviese todas las dimensiones del
aprendizaje y la investigación. Este giro curricular
posiciona a las universidades como laboratorios de
futuro, capaces de imaginar, experimentar y dar forma
a sociedades más justas, inclusivas y resilientes.
Los compromisos internacionales refuerzan
este horizonte. El Pacto por el Futuro impulsado
por Naciones Unidas resalta la urgencia de una
cooperación multilateral que articule acción
climática, transferencia tecnológica y desarrollo de
capacidades, especialmente en los países del Sur
Global. Informes recientes del Foro Económico
Mundial también llaman la atención sobre esto:
advierten que la sostenibilidad es inseparable de la
innovación y la tecnología. Proyecta que el futuro del
empleo y de la formación profesional dependerá en
gran medida de la capacidad de generar soluciones
sostenibles a escala global. En consecuencia, la
sostenibilidad, más que un concepto normativo,
se convierte en una categoría epistemológica y
estratégica de la contemporaneidad. Es un marco
que interpela a gobiernos, empresas, instituciones
educativas y sociedad civil a co-crear un futuro
posible en el que la transformación de la realidad
no dependa solo del crecimiento económico, sino
de la integración equilibrada entre ambiente, cultura
y desarrollo humano. Su incorporación plena en la
educación superior abre la puerta a la formación
de líderes y profesionales del siglo XXI, capaces de
impulsar cambios estructurales hacia un mundo más
equitativo y sostenible. Así como lo expone Criollo
Vargas (2024, p. XI) cuando señala que “la educación
del futuro no se construye exclusivamente a partir
de avances tecnológicos o reformas curriculares.
Se construye con líderes, interacción humana y
perspectiva.
La contemporaneidad como concepto síntesis
asume las transformaciones sociales, las sociedades
de aprendizajes en su concepción interdisciplinaria,
que señala la ciudadanía global de Morin, articulada
con los procesos sociales como una práctica de
conocimiento, crítico y aprendizaje, impulsado por
la tecnología para el desarrollo humano sostenible
en un mundo complejo problematizado de conictos
sociales, económicos y ambientales.
En el orden de la bioseguridad, agrupa, la
innovación, la sostenibilidad y la tecnología como
constructos conceptuales de mayor importancia,
que conjuga la pragmática social como un enfoque
que prioriza la acción práctica y contextualizada
de las instituciones de educación superior para
responder a las demandas sociales, geoeconómicas
y sostenible, todo para construir una perspectiva
crítica, colaborativa y transformadora. En ese
sentido, hay que apuntar hacia el diálogo del
Word Economic Forum (WEF), que expone que el
mundo está experimentando transformaciones sin
precedentes. Nos enfrentamos a un cambio de era,
caracterizado por rápidos avances tecnológicos, como
las inteligencias articiales, el cambio climático, los
desafíos políticos, las transformaciones sociales y
demográcas. Entonces, la construcción de una visión
de educación, donde la transformación colaborativa
y crítica sean los conceptos fundamentales, es un
imperativo en estos tiempos históricos que se conjugan
en la contemporaneidad. Por ello, la pragmática
social es un concepto de gran utilidad, de diálogo
interdisciplinario, de construcción y de adaptabilidad
innovadora.
PARTE II. Los acuerdos sobre la educación superior
2.1. La educación superior. Diálogos regionales
Para introducir, la educación superior y la
pragmática sociocultural como pilares para un nuevo
contrato social en América Latina y el Caribe, hay que
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señalar que la interacción de este concepto se convierte
en una herramienta clave para abordar los desafíos
actuales que respondan a las necesidades de la región.
Este enfoque es esencial para garantizar un desarrollo
sostenible y equitativo en el contexto latinoamericano
desde los sistemas de educación superior.
El ideario de la Conferencia Regional de la
Educación Superior (CRES 2018), se constituye en
una propuesta profunda de transformación de la
funcionalidad integral de la educación superior de
América Latina y el Caribe a partir de sus conclusiones.
Para ello, primero hay que expresar que la CRES 2018
es un evento de máxima expresión política, académica,
conceptual y metodológica, donde se revisan las
acciones, los conceptos y los tránsitos de la educación
superior de la región. Opiniones de expertos como
Apazza (2016), Cadenas (2010) Tunnerman (2008) y
De Sousa (2007) han orientado enfoques y precisiones
epistemológicas que han denir ejes temáticos que
sostienen la discusión.
Es importante observar toda la perspectiva
histórica donde se ha asumido la educación como un
bien público social, y se explica desde varios conceptos
fundamentales: la pertinencia, la calidad, la gestión,
nanciamiento, así como el conocimiento y las nuevas
tecnologías conjugado con la cooperación técnica
internacional. También es importante establecer que
este bien de todos se mantiene en el tránsito histórico
desde 1996, pasando por la Cres 2008. Gazzola (2008)
expone la importancia de esta edición y así se llega a
la CRES 2018, espacio en el que se asume la educación
superior como un concepto de bien público social,
con un marco ontológico que asume la calidad,
la diversidad, la internacionalización, los desafíos
sociales, la investigación cientíca y tecnológica y el
papel estratégico de la educación superior.
Este diálogo permitió reencontrar a los
sistemas de educación superior de América Latina
y el Caribe con el objetivo claro de fortalecer el
compromiso con el papel transformador y de avance
democrático de nuestras sociedades. Esto rearman
los valores republicanos y los derechos humanos, así
como las regulaciones de la educación superior para
asegurar que cumplan con su función pública.
2.1. Diálogo temático
El papel estratégico de la educación superior en
el desarrollo sostenible de América Latina y el Caribe.
Este eje temático fue neurálgico en la CRES 2018 por
su propuesta consensuada de temas interrelacionados
y complejos. En la composición diversa, da cuenta de
la consolidación de los ODS, la educación virtual, la
empleabilidad y la formación docente, aspectos que
actúan como motores para la transformación social,
político y cultural. En este sentido, el eje temático en
cuestión desarrolló planteamientos sobre los Objetivos
de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, en
el marco de un compromiso profundo y consecuente
para contribuir a la erradicación de la pobreza y
las desigualdades sociales. Abordó la educación a
distancia y la virtualización de la educación como
tema y como desafío de los sistemas. Señaló que
el tema de la Formación Docente es fundamental
en la construcción de sociedades, otorgándole a la
profesión signicados sociales y marcos de desarrollo
humano para sociedades justas y de excelencia en
donde el docente asume un papel fundamental como
agente de cambio y desarrollo social, portador de un
saber, pero no transmisor de conocimientos, sino
impulsador de la conciencia crítica y el crecimiento
de la sociedad. A este planteamiento hay que agregarle
el contenido del Informe Mundial sobre el Personal
Docente elaborado por la UNESCO (2025) y el
Equipo Especial Internacional sobre Docentes para
la Educación 2030. Se estima que en América Latina
y el Caribe se requieren, al menos, 3.2 millones de
docentes. La escasez de estos profesionales se ha
convertido en un desafío crítico para los sistemas
educativos. Por último, se planteó en el marco de este
eje, la empleabilidad y la metodología intersectorial
como punto de referencia que desarrolla la pertinencia
académica como principio social de la educación
superior de la región.
El segundo eje temático alude a La
educación superior como parte del sistema educativo.
Toma el tema de la calidad y, para ello, busca el
perfeccionamiento y la consolidación de los sistemas
de aseguramiento de la calidad para la educación
superior en América Latina y el Caribe en un marco de
reconocimiento de la diversidad y del mejoramiento
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continuo y la modernización educativa (Cassen, 1994,
2006). También, desarrolla una cultura de calidad y
sistemas de evaluación ecientes en las instituciones
de educación superior bajo las opiniones de CINDA
(1998, 2000)
A este planteamiento se agregan las redes
de aseguramiento de calidad de educación con
criterios y procedimientos reconocidos en el medio
internacional. Igualmente, trata, como temas
fundamentales, los cambios curriculares apropiados
para el mejoramiento de la calidad educativa, así
como el acceso universal y la educación continua de
las instituciones de educación superior con calidad
académica, asociadas con la pertinencia local regional,
inclusión social, diversidad para alcanzar el pleno
ejercicio de la ciudadanía y el derecho a la educación.
El tercer eje es la Educación Superior,
Diversidad Cultural e Interculturalidad que plantea la
promoción y la aplicación efectiva de los instrumentos
nacionales, regionales e internacionales disponibles
en relación con los derechos de los pueblos indígenas,
afrodescendiente y todos los grupos de población. El
tema de la diversidad cultural y la interculturalidad en
condiciones equitativas y mutuamente respetuosas se
impone como un espacio de discusión fundamental
en la CRES 2018 a propósito de Matos (2008, 2009).
El cuarto eje El Rol de la Educación Superior
de Cara a los Desafíos Sociales adopta como concepto
vertebral la responsabilidad social de las instituciones
de educación superior de América Latina y el Caribe.
Este concepto se expresa como una función sustantiva
que se compromete con la formación integral y ética
de las personas, ciudadanos y profesionales capaces
de abordar la complejidad del mundo actual (Cassen,
1994, 2006). Su opción se orienta a la búsqueda del bien
como elemento fundamental para el fortalecimiento de
la democracia, la justicia y el desarrollo sostenible. Por
ello, es importante la vinculación de las instituciones
con el sector productivo y otras organizaciones
sociales que se abordó en el eje anterior, bajo una
metodología intersectorial. Este enfoque es una vía
hacia la pertinencia y la vinculación para garantizar
justamente el desarrollo de competencias técnicas
laborales en el marco de la educación continua.
El quinto eje se identica como La Educación
Superior, Internacionalización e Integración de
América Latina y el Caribe. En su seno, se plantea
la incorporación de la dimensión internacional
en los sistemas de educación superior, justamente
impulsando y favoreciendo la cooperación académica
internacional en la integración. Eso es la garantía y el
fortalecimiento de los espacios y redes de integración
regional y cooperación existente, que nuclean a
las instituciones de diferentes países y promueven
programas de carácter regionales. Justamente, en
este escenario, se destaca el Convenio Regional
de Títulos y Diplomas de la Educación Superior,
que centra sus propósitos en el reconocimiento de
estudios, títulos y diplomas de educación superior
en América Latina y el Caribe. Se basa en criterios
claros para asegurar una mayor movilidad regional de
los estudiantes, graduados, docentes e investigadores
universitarios. Esta es una disposición de alto nivel y
un factor conveniente y signicativamente positivo
para promover los procesos de internacionalización
y acelerar el desarrollo de la región, que implica la
formación y plena utilización de un número creciente
de cientícos, especialistas y técnicos. Cabe destacar
que el texto del Convenio señala que “a movilidad
académica, el intercambio y la gestión compartida
del conocimiento resultan de enorme importancia
en la mejora de la calidad de las instituciones de
educación superior y de la formación de estudiantes,
profesores e investigadores. (ConvenioRegionalpara
el Reconocimiento de Estudios, Títulos y Diplomas de
laEducación Superior de la UNESCO, 2019, p. 3).
El sexto eje es La Investigación Cientíca
y Tecnológica y la Innovación como Motores del
Desarrollo Humano, Social y Económico para América
Latina y el Caribe. Allí justamente se replantea la
función social de la ciencia y de los conocimientos
para garantizar la sustentabilidad ecológica, la paz,
la libertad, la diversidad cultural, la democracia, la
convivencia humana y la reproducción de la vida.
Entonces, el conocimiento se coloca dentro de un
marco absolutamente social y democrático. En cuanto
a su acceso, uso y aprovechamiento, se convierte en
un recurso común y bien público social (Vessuri,
2010). Es interesante mirar este concepto, porque es la
promoción del desarrollo tecnológico, la investigación
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cientíca responsable, la construcción de redes de
conocimiento interinstitucionales con enfoques trans
interdisciplinarios, garantizando la calidad y el rigor
teórico y metodológico.
En este marco conceptual se desarrolla la
idea de los ecosistemas de innovación sociotécnica
y la sustentación de la transferencia de tecnología
y la desagregación tecnológica y cierre de brechas
cognitivas. Estos ecosistemas de innovación son un
tema muy interesante porque, justamente, apuntan
hacia las posturas disruptivas que generan nuevos
procesos de evaluación y producción del conocimiento
con estándares de pertinencia. Es decir, hacer del
conocimiento un escenario de pertinencia académica
para garantizar el desarrollo social. Desde esta
perspectiva, conocimiento, pertinencia y desarrollo
social son la estructura de una gestión colaborativa de
conocimientos integrados que involucra la ciencia, la
tecnología, el arte y la cultura como objetivos de la
realización de la ciudadanía regional y la integración
latinoamericana y caribeña.
a. La Integración de los 6 Ejes Temáticos de la CRES
2018.
Estos seis ejes temáticos nos llevan a
conclusiones determinantes sobre la democratización
del conocimiento y la universalización de la educación
superior con objetivos estratégicos para la Conferencia
Regional de Educación Superior 2018:
Asegurar el desarrollo soberano de América
Latina y el Caribe y la consolidación de los
sistemas democráticos de gobierno, y para ello,
la promoción de las alianzas sociales, políticas,
nacionales y regionales para alcanzar un
nuevo pacto socio económico, (Conferencia
Regional de Educación Superior 2018)
Esto conduce a la conjugación de los seis
ejes temáticos que expresa una educación superior
asumida en un liderazgo asociativo e innovador en
materia de sostenibilidad con ejemplaridad pública
por medio de alianzas intersectoriales, diálogos de
saberes y acciones concretas con los sectores públicos,
privados y la ciudadanía. Se empodera, especialmente,
a las juventudes como actores protagónicos en
la construcción de un mundo mejor para las
futuras generaciones. Esta es la conjugación de la
pragmática en una perspectiva crítica, colaborativa y
transformadora.
La CRES +5 se llevó a cabo en Brasil 2024.
Es un evento de revisión y evaluación de la CRES
2018 a partir de su Plan de Acción 2018-2028. Esta
revisión 2024 se pronunció a favor de una educación
superior para el futuro, que debe ser vista como un
derecho humano y un recurso social accesible para
todos. Raticó el fortalecimiento de las democracias
y la atención de las demandas sociales. Expuso que
hay que construir un sistema de educación superior
eciente que fomente la cooperación internacional
y respete la diversidad cultural. Apostó, asimismo,
por la intersectorialidad, que implica la creación
de organismos intergubernamentales que ayuden
a establecer agendas de conocimiento y diálogos
entre saber y cultura, como una clave para valorar y
aprovechar la riqueza de la diversidad del conocimiento
y de las artes de las tradiciones latinoamericanas
dentro de la perspectiva de la identidad.
b. Diálogos estratégicos
Los diálogos regionales, plurales y
representativos de las voluntades colectivas se
pronuncian coincidentemente. La Conferencia
Regional de Educación Superior 2018 y 2024 y el
diálogo de Word Economic Forum 2025 (WEF)
coinciden en el tono social. En esta dirección WEF
congura cinco macrotendencias determinantes que
están deniendo el futuro del mundo laboral, las
cuales se apreciarán en el gráco de abajo.
22
Figura 1
Mundo labora: macrotendencias
Nota. El gráco recoge que las cinco macrotendencias globales acordadas por el WEF 2025 condicionan el desarrollo
perentorio de cinco competencias y habilidades esenciales en los profesionales del futuro.
En rigor, tenemos una oferta y una demanda
que se articula en el componente social. Estas
macrotendencias del Word Economic Forum (WEF
2025) apuestan por las innovaciones tecnológicas,
la transición hacia economías sostenibles por la
fragmentación geoeconómica y por las dinámicas
demográcas divergentes. Para ello, establece cinco
habilidades gruesas que deben formar parte de los
perles profesionales: el pensamiento analítico y
crítico, la resiliencia, adaptabilidad y agilidad, el
dominio de las inteligencias articiales y la Big Data,
el liderazgo, inuencia social, la curiosidad intelectual
y el aprendizaje continuo, y esto se enfrenta con
la postura de la CRES, 2018, 2024, donde se asume
que el sistema de educación superior en América
Latina y el Caribe debe partir de su liderazgo
asociativo innovador en materia de sostenibilidad con
ejemplaridad pública por alianzas, intersectoriales,
diálogo de saberes y acciones concretas con los
sectores públicos y privados. Todos apunta hacia la
máxima eciencia social.
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PARTE III. La ecacia social
El cierre del punto anterior, nos lleva a pensar
en profesionales capaces de diseñar soluciones
tecnológicamente avanzadas, con impacto positivo y
sustentable, mediante la aplicación de metodologías
innovadoras que faciliten el alcance de la ecacia
social. Es así como este concepto se convierte en el
elemento fundamental de esta tercera parte. Expone la
conjugación de cuatro elementos: la ecacia social, la
ciudadanía global, los equilibrios sociales y un nuevo
contrato social.
Es la oportunidad teórica, metodológica
y conceptual para señalar dos referentes teóricos,
paradigmas del conocimiento de las ciencias sociales.
Uno es el pragmatismo y la escuela nueva John Dewey
(ideario empieza a estructurar en el siglo XIX y que
se extienden a principios del siglo XX) y Edgar Morin
(doctrina que se inicia a nales del siglo XX y se
extiende hasta XXI del conocimiento complejo. Así
pues, con respecto al pragmatismo y la escuela nueva,
tenemos que referirnos a los principios de una escuela
como una sociedad viva y con planteamientos sociales,
dentro del concepto de la norma, de la cooperación
y de intereses comunes de participación, para hacer
de ella una situación ecientemente positiva para el
desarrollo armónico del contexto.
Estos planteamientos son correspondientes con
la visión de Edgar Morin (1994 y 1999), quien habla de
la integración de los saberes, del reconocimiento de la
incertidumbre, de la enseñanza orientada al problema,
del desarrollo de las capacidades de adaptación y del
fenómeno de la responsabilidad y de la solidaridad,
promoviendo la conciencia de la interdependencia y
el compromiso por el bien común.
La articulación de estos dos planteamientos de
la realidad, nos lleva a la visión de la ecacia social
con la inclusión de conceptos como la ciudadanía
global y los equilibrios sociales por medio de un
enfoque teórico de avanzada que resulta de una
ingeniería conceptual que permite vislumbrar, desde
la concepción de la contemporaneidad y la función
eciente de la educación superior, la lectura de sus
propias dinámicas. En denitiva, estamos hablando de
perles profesionales con aplicación de metodologías
innovadoras para alcanzar indicadores de máxima
ecacia social.
Apréciese la integración de conceptos que
incluye la evaluación y la acreditación como elementos
de la calidad de la educación, la metodología
intersectorial como planteamiento que se cruza con
la investigación cientíca y la innovación tecnológica,
y el rol de la educación superior de cara a los desafíos
sociales, así como en la interculturalidad. Por lo
tanto, se trata de un replanteamiento de la educación
superior en sus funciones contextualizadas, lo que
genera puntualmente la resolución de conictos y
proyectándose en la asociación, en el diálogo, en la
cooperación intersectorial para realidades disruptivas.
En este escenario es un gran recurso la innovación
con un lenguaje sostenible desde una perspectiva
responsable.
Queda congurado, consecuentemente,
que la educación superior en su intersectorialidad
interdisciplinaria para su máxima ecacia social
debe asumir un liderazgo asociativo e innovador en
materia de sostenibilidad con ejemplaridad pública
por medio de alianzas. Es el camino que le queda,
encarar los nuevos desafíos desde una perspectiva de
la educación superior que mira el futuro.
SISTEMATIZACIÓN Y AMARRE
La contemporaneidad, articulada con innovación,
sostenibilidad y tecnología, congura un marco
integral que permite a la educación superior
responder de manera contextualizada a las
demandas sociales, geoeconómicas y ambientales.
Este marco integral cuenta con una estructura
metodológica intersectorial que apoya a la
educación superior en sus nuevas proyecciones
sociales con efectividades.
La interacción de la educación superior con
la pragmática sociocultural la convierte en
una herramienta estratégica para fomentar un
nuevo contrato social que responda a los desafíos
de inclusión, justicia y transformación. El nuevo
 Adviértase el paso de los siglos y la continuidad de las ideas propuestas.
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contrato social de la educación superior se hace
desde la pertinencia académica, con metodologías
intersectoriales, educación continua y desarrollo
humano. La pertinencia curricular debe orientarse
hacia un enfoque intersectorial y ecosistémico,
garantizando la empleabilidad efectiva y la
inserción de los egresados en contextos laborales
dinámicos y complejos.
La universidad del siglo XXI debe ejercer
unliderazgo asociativo e innovador, promoviendo
la sostenibilidad con ejemplaridad pública y
adoptando metodologías intersectoriales que
integren saberes y prácticas. Las acciones, los
programas, los planes y los proyectos deben
centrarse en la transformación de los entornos, de
las personas y de las realidades.
La formación de profesionales capaces de
diseñar soluciones tecnológicamente avanzadas
y con impacto positivo y sustentable es
condición necesaria para garantizar la ecacia
social del conocimiento como una categoría
epistemológica emergente, con un horizonte
práctico para orientar la investigación y la
docencia universitaria. Este concepto renovador
avanza signicativamente hacia la funcionalidad
y el manejo del conocimiento con procesos socio
críticos disruptivos para el diseño de tecnologías
sociales que apoyen el desarrollo humano.
La pragmática sociocultural aplicada a la
educación superior promueve la construcción
de un lenguaje pedagógico de transformación,
orientado a superar conictos y a consolidar
procesos de ciudadanía global. El lenguaje
pedagógico de transformación es un lenguaje,
crítico, interdisciplinario, propositivo, innovador y
argumentativo. De este modo, se plantea una visión
social con demarcaciones axiológicas, que enfatiza
la revalorización de la pertinencia en términosde
la transición hacia sociedades del conocimiento,
construyendo una nueva racionalidad lógica de
la realidad y del mundo desde la Universidad.
Las Instituciones de Educación Superior, con
esta perspectiva, se proclaman como el espacio
del conocimiento socialmente sustentable,
que se plantea en términos de una gerencia de
rehabilitación social, porque la sustentabilidad
es la razón de ser y los servicios esenciales del
conocimiento deben hacer del aprendizaje un
capital activo, en la dinámica social. Esta visión
de la Universidad se bifurca entre el espacio
social de las profesiones y el espacio social de las
instituciones. La Universidad debe hacer del sujeto
social un individuo transformador de la realidad.
El conocimiento es un instrumento de máxima
optimización de las condiciones de vida. Así, el
conocimiento y la racionalidad se constituyen en
centros de concepción y buscan una lógica del
pensamiento basada en la pedagogía crítica para
la construcción de un ciudadano transformador
de la realidad, como tendencia de transición del
Siglo XX para el siglo XXI.
El compromiso con la sostenibilidad demanda
de la educación superior no solo políticas
institucionales, sino la formación de liderazgos
transformadores capaces de incidir en agendas
locales, regionales y globales.
Finalmente, la pragmática de la educación superior
se presenta como un enfoque prospectivo que
integra innovación, tecnología y sostenibilidad en
un marco de responsabilidad social, orientado a
transformar la realidad con soluciones pertinentes
y de alto impacto.
A MANERA DE CONCLUSIÓN
La contemporaneidad, expuesta como el
contexto de la presente reexión, está articulada con
derivaciones epistemológicas como la innovación,
la sostenibilidad y la tecnología, elementos
conguradores del marco integral de la educación
superior para responder de manera contextualizada a
las demandas sociales, geoeconómicas y ambientales.
Este marco integral, de acuerdo con las distintas
opiniones de los investigadores de la CRES 2018, debe
contar con una estructura metodológica intersectorial
que apoye a la educación superior en sus nuevas
proyecciones sociales con efectividades. Ahora
bien, la intersectorialidad de la educación superior
contribuye con el concepto propósito de la reexión,
la pragmática sociocultural porque la convierte
en una herramienta estratégica para fomentar un
nuevo contrato social que responda a los desafíos de
inclusión, justicia y transformación. Cuando hablamos
de metodologías intersectoriales estamos frente a las
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vinculaciones de la institución de educación superior
(IES), con el Estado y el sector empleador (público o
privado). Esta intersectorialidad se gestiona frente a
las necesidades sociales y dene perles profesionales,
haciendo de la empleabilidad la máxima social. En
relación con lo anterior, las IES en su nuevo contrato
social se hace desde la pertinencia académica, con
metodologías intersectoriales, educación continua,
desarrollo humano e investigaciones que respondan a
los entornos dinámicos y complejos.
La universidad del siglo XXI debe ejercer
un liderazgo social, asociativo e innovador, que
promueva la sostenibilidad con ejemplaridad pública y
que adapte metodologías intersectoriales que integren
conocimientos complejos, interdisciplinarios,
innovadores y prácticos. Las acciones, los programas,
los planes y los proyectos deben centrarse en la
transformación de los entornos, de las personas y de
las realidades. Desde esta perspectiva, la formación
de profesionales capaces de diseñar soluciones
tecnológicamente avanzadas y con impacto
positivo y sustentable es condición necesaria para
garantizar la ecacia social del conocimiento como
una categoría epistemológica emergente, con un
horizonte práctico para orientar la investigación y
la docencia universitaria. Este concepto renovador
avanza signicativamente hacia la funcionalidad y el
manejo del conocimiento con procesos socio críticos
disruptivos para el diseño de tecnologías sociales que
apoyen el desarrollo humano.
En síntesis, la pragmática sociocultural
aplicada a la educación superior promueve la
construcción de un lenguaje pedagógico de
transformación, orientado a superar conictos y a
consolidar procesos de ciudadanía global. El lenguaje
pedagógico de transformación es un lenguaje,
crítico, interdisciplinario, propositivo, innovador
y argumentativo. De la misma forma, se plantea
una visión social con demarcaciones axiológicas,
que enfatiza la revalorización de la pertinencia
en términos de la transición hacia sociedades
del conocimiento y sociedades de aprendizajes,
construyendo una nueva racionalidad lógica de la
realidad y del mundo desde la Universidad.
Las Instituciones de Educación Superior, con
esta perspectiva, se proclaman como el espacio del
conocimiento socialmente sustentable, que se plantea,
en términos de una gerencia de rehabilitación social,
porque la sustentabilidad es la razón de ser y los
servicios esenciales del conocimiento, los cuales deben
hacer del aprendizaje un capital activo, en la dinámica
social. Esta visión de la Universidad se bifurca entre el
espacio social de las profesiones y el espacio social de
las instituciones. La Universidad debe hacer del sujeto
social un individuo transformador de la realidad.
El conocimiento es un instrumento de máxima
optimización de las condiciones de vida. Entonces,
el conocimiento y la racionalidad se constituyen
en centros de concepción y buscan una lógica del
pensamiento basada en la pedagogía crítica para
un ciudadano transformador de la realidad; como
tendencia de transición del Siglo XX para el siglo XXI.
Finalmente, la pragmática de la educación
superior se presenta como unenfoque prospectivoque
integra innovación, tecnología y sostenibilidad en
un marco de responsabilidad social, orientado a
transformar la realidad con soluciones pertinentes y
de alto impacto.
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