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La educación y la comprensión lectora son
un derecho humano fundamental y una herramienta
indispensable para erradicar la pobreza y garantizar
otros derechos imprescindibles. La Organización de
las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura (Unesco, 2024), a través de su cuarto Objetivo
de Desarrollo Sostenible ODS) de la Organización
de las Naciones Unidas (ONU, 2023), enuncia la
necesidad de “Garantizar una educación inclusiva,
equitativa y de calidad y promover oportunidades
de aprendizaje durante toda la vida para todos”
(párr.1). El Fondo de las Naciones Unidas para la
Infancia (UNICEF, 2024), asimismo, reconoce que la
alfabetización y la matemática básica son aprendizajes
fundamentales. Esto implica saber leer, escribir, sumar,
restar y multiplicar. Estos conocimientos básicos son
el primer paso hacia aprendizajes más complejos y
especializados a lo largo de la vida. Se recalca que,
“los niños que no pueden leer o comprender un texto
sencillo tendrán dicultades para aprender cualquier
otra materia en la escuela”. (UNICEF, 2024, párr. 2)
Sin embargo, a pesar de que el Estado
reconoce esta importancia y de que en Ecuador
se han adelantado campañas alfabetizadoras, los
resultados no son satisfactorios y parecen agravarse
con el paso del tiempo. De acuerdo con el informe
técnico de la encuesta de habilidades del Programa
para la Evaluación Internacional de las Competencias
de Adultos (PIAAC, 2019), aplicada a una población
comprendida entre 16 y 65 años, Ecuador ocupó el
último lugar de comprensión lectora y capacidad de
cálculo entre los 38 países miembros de la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE). Los hallazgos de la evaluación Ser Estudiante
(SEST) 2022-2023, realizada por el Instituto Nacional
de Evaluación Educativa (INEVAL), revelan que más
del 50 % de los alumnos de bachillerato en instituciones
educativas scales, particulares, scomisionales y
municipales del Ecuador no alcanzan los niveles de
desempeño mínimos esperados en la mayor parte de
las asignaturas del currículo. En el área de Lengua y
Literatura, en particular, los estudiantes demuestran
dicultades para comprender y utilizar información
digital, analizar textos literarios y reconocer los
cambios en la cultura escrita (INEVAL, 2024).
La preocupación por la insuciencia en las
habilidades comunicativas y de comprensión lectora
se remonta a nales del siglo pasado en Europa,
trascendiendo las fronteras regionales. Ya en España,
se reportaba una inquietud palpable, con voces
que señalaban que “los alumnos no se explican, no
entienden lo que leen, cada día hablan peor, solamente
se entienden entre ellos” (Cassany et al., 2003, p. 11), un
hecho raticado también por Sánchez Miguel (1998).
Esta problemática cruzó el Atlántico, donde la crítica
se enfocó en el nivel universitario. Desde Argentina,
por ejemplo, las quejas se centraron en la formación
previa de los estudiantes, manifestando que “Cada
vez vienen peor. No saben leer ni escribir” (Palma
Moreno, 2009, p. 255). Por su parte, Jáimez y Maurera
(2009, p.20), desde Venezuela, hicieron hincapié en
la dicultad que enfrentaban los docentes: no habían
logrado que los estudiantes disfrutaran de la lectura
en la era impresa, una tarea que se volvía aún más
desaante al inicio de la era digital. De manera paralela,
y más allá de estas reexiones, González Nieto (2001)
había asegurado que la dicultad para “encontrar
personas que hablen y, sobre todo, que escriban
bien” se sentía en muchas partes del orbe, afectando
no solo a políticos, sino también a universitarios y
profesionales de los medios de comunicación (p. 20).
Más recientemente, la investigación ha cuanticado
esta dicultad. En Colombia, Ramírez-Sierra y
Fernández-Reina (2022) investigaron a 37 estudiantes
de educación primaria, encontrando un desempeño
medio en el nivel literal, pero un rendimiento bajo
en los niveles inferencial y crítico. Esta tendencia
se conrmó en Ecuador, donde Zambrano Molina
y Fernández Reina (2022) reportaron resultados
similares en 28 estudiantes de bachillerato: bajo
rendimiento general, con un nivel literal aceptable
(medio a alto) pero claras deciencias en lo inferencial
y lo crítico. Finalmente, la investigación de Herrera et
al. (2015) con 317 estudiantes en Colombia reforzó
el patrón: aunque se encontraron altos niveles en
la extracción de información explícita, existían
deciencias signicativas en los procesos superiores
de construcción de signicado, evaluación y crítica.
La irrupción de las Tecnologías de la
Información y Comunicación (TIC) transforma
algunos aspectos operativos del proceso y posiblemente
lo hace más complejo. Si bien el estudiante debe
INTRODUCCIÓNINTRODUCCIÓN
Ruiz Ruiz, X. E. Rev. Educ. Art. y Com. Vol. 15 Nro. 1, Enero - Junio 2026: 68 - 85