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Vol. 15 Nro. 1, Enero - Junio 2026
ISSN: 2602-8174
NOTA
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Uso panhispánico de la palabra papagayo desde la perspectiva del lexicón generativo
Vanessa del Carmen Ardila Cabrera
https://orcid.org/0000-0002-3542-9240
Investigadora independiente, Venezuela y Colombia
vardila@gmail.com
Las palabras no signican algo y además se combinan
de cierta manera, sino que en gran medida se combinan
de cierta manera porque expresan precisamente esos
signicados.
Ignacio Bosque
Las palabras son capaces de adquirir múltiples
signicados dependiendo del contexto en el que se
enuncien. Esta concepción se ve reejada en cualquier
diccionario de lengua que consultemos, cada lema
viene denido desde sus variadas acepciones.
Ahora bien, este abanico de posibilidades,
que ofrecen los distintos repertorios lexicográcos
genera que, en muchos casos, se presente una larga
lista de deniciones sin que se registren todos los
contextos posibles. Así, en el mundo panhispánico,
una palabra puede tener diversos usos sin que
todos estén reseñados en los diccionarios de lengua.
Debemos tener presente que, de acuerdo con los datos
de El español: lengua para el mundo 2024 del Instituto
Cervantes (2024), casi 500 millones de personas tienen
el español como lengua materna, por lo que, muchas
veces, resulta complejo registrar la variabilidad de
uso de las unidades léxicas. No debemos olvidar que,
como bien señala Cohen (1986): “La polisemia es la
norma y no la excepción” (Recanati, 2004, p.155).
Esto genera entonces una problemática, cómo
recoger en el diccionario la multiplicidad de sentidos
que despliegan las palabras cuando se combinan con
otras. Algunos podrían armar que es muy complejo
porque el signicado solo existe por su uso y no es
independiente en sí mismo. Sin embargo, esta premisa
tiene una contraparte porque las palabras sí tienen un
signicado mínimo que valida sus combinaciones y la
interpretación que resulte de esa combinación.
Esto trata de explicar la Teoría del Lexicón
Generativo (TLG), de James Pustejovsky (1995),
que propone el estudio de las palabras a través de
unos principios generales limitados y una serie
de mecanismos que generan que las palabras
reciban, según el contexto, un número ilimitado de
interpretaciones (propuesta propia de una semántica
generativa).
Deniré la polisemia lógica como una
ambigüedad sistemática en la que no hay
cambio en la categoría léxica y los múltiples
signicados de la palabra se superponen,
dependen unos de otros o se comparten.
Por lo tanto, la polisemia sistemática es un
término ligeramente más amplio que la
polisemia lógica, ya que la primera también
describe cómo se relacionan los signicados
entre categoas. (1995, p. 28)
Así, la TLG intenta dar respuesta a las
diversas acepciones que puede tener una palabra
planteando que los nuevos signicados no se generan
contextualmente de forma arbitraria, sino que están
léxicamente motivados (es decir, el signicado se
considera composicional). Al respecto, Elena De
Miguel (2009) arma en “La teoría del lexicón
generativo”:
De hecho, la preocupación básica de la TLG
es la de dar respuesta al problema de los que
el autor [Pustejovsky] denomina polisemia
lógica o sistemática: qué mecanismos son
los responsables de hacer posible que una
forma léxica infraespecicada adquiera una
interpretación única y determinada en la
composición de una oración. (p. 340)
Pan-Hispanic use of the word papagayo from the perspective of generative lexicon
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De esta manera, la palabra constitutivamente
posee estructuras que interactúan en distintas
combinaciones sintácticas que validan diversas
interpretaciones. Por tanto, los nuevos signicados
no se generan contextualmente, sino que están
léxicamente motivados. Entonces, si sabemos las
propiedades léxicas y el uso gramatical, se puede
recurrir a planteamientos lingüísticos y no ontológicos
para explicar esa polisemia lógica o sistemática, como
la calica Pustejovsky.
Ahora, si cada palabra posee propiedades
lingüísticas, independientemente de cómo son en
el mundo, tratemos de aplicar entonces el modelo
de lexicón generativo a la palabra papagayo, a sus
acepciones y a su uso en locuciones, explicando
los mecanismos generativos donde la información
subléxica contenida en papagayo explique su
interpretación en la designación de un objeto en
el mundo y no del mundo. En este sentido, Ignacio
Bosque (2004) arma: “no [se] analiza el mundo a
través del léxico, sino el léxico mismo a través de la
relación que existe entre el signicado de las palabras
y la forma en que las combinamos” (p. XXII).
De esta manera, podríamos acercarnos al
sentido que tiene en el mundo panhispánico la
palabra papagayo para así esbozar una denición
que contemple su signicado y posibilidades de
combinación, su polisemia lógica o sistemática.
En los diccionarios consultados, Diccionario
del español actual (DEA) de Manuel Seco, Diccionario
de uso del español (DUE) de María Moliner,
Diccionario de lengua española (DLE) y Diccionario de
americanismos, ambos de la Asociación de Academias
de la Lengua Española (ASALE), se registran como
acepciones principales ave y persona que habla mucho
y sin fundamento; como acepciones secundarias,
planta, pez o víbora; y, como marca diatópica o
geográca de Venezuela y Cuba, cometa (armazón).
Veamos algunos ejemplos.
Ave “Yo iba con mi tía a la estancia "Los
abrojos" cuando los indios asaltaron
la diligencia y desengancharon
los caballos para robarlos, bajaron
los baúles del portaequipajes,
las maletas, hasta la jaula de mi
papagayo” (Obligado, 2002, p.118).
Persona que
habla mucho y
sin fundamento
“El perro fue llevado a un especialista,
que ha dicho que tiene una particular
conformación de las cuerdas vocales
y que logra repetir las palabras como
un papagayo, pero que no puede
elaborar un verdadero y propio
lenguaje” (Marín, 1997).
Pescado Como muchos valiosos y apreciados
pescados, colecciona nombres
como galán, raón, raó, pez navaja,
papagayo, pez loro, pinta, roso
(Fernández Guadaño, 2017)
Cometa Todaa treinta años atrás los niños
nuestros tenían sanas distracciones:
[…] eran asiduos oyentes de los
"casos" de Tío Tigre y Tío Conejo;
leían cuentos de Calleja; jugaban
trompo y papagayo; asistían a títeres
y funciones de circo” (Tamayo, 1993,
p.181)
Tabla 1
Usos de “papagayo” reportados por obras lexicográcas
En todas estas ejemplicaciones de uso no se
evidencia el contexto de la expresión “Se me enredó
el papagayo, como aparece en la siguiente referencia:
«“Ahora es cuando se me va a enredar el papagayo
pensó. Y parecía no estar equivocado. Los chismes
iban y venían. “General Castro, el hombre está creando
su propio movimiento. En el gobierno no coloca sino
chas suyas”» (Alcalde, 2012, p. 52).
Como se observa en el ejemplo, esta frase es
empleada para denotar una situación complicada
y, aunque se trata de una locución, su uso no está
registrado en ninguno de los diccionarios antes
mencionados. Por tanto, apliquemos la TLG para
delimitar la multiplicidad de sentidos que despliega
papagayo cuando se combinan con otras palabras.
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Uno de los presupuestos que asienta la TLG
es el de la infraespecicación, y Elena De Miguel lo
explica como la “falta de especicación de las entradas
léxicas que las capacita para intervenir en diferentes
estructuras sintácticas y, en consecuencia, en distintas
operaciones de composición semántica” (2009, p.
342).
Ahora bien, de acuerdo con la TLG, los
rasgos léxicos que permiten las combinaciones
están de manera infraespecicada en las palabras
con información codicada en cuatro niveles de
representación: argumental, eventiva, qualia y
tipicación léxica. La estructura argumental denota
un evento y da cuenta del número de argumentos de
un predicado. La estructura eventiva clasica el tipo
de evento denotado por un predicado. La estructura
de qualia aporta la información de las características
fundamentales de la entidad a la que se reere un
objeto o evento. La estructura de tipicación léxica
Tabla 2
Estructura "qualia" de la palabra "papagayo"
superpone los distintos niveles de representación para
determinar el tipo léxico al que pertenece una palabra
y el signicado global de las expresiones lingüísticas.
Ahora, vamos a detenernos en la estructura
qualia porque no ofrece solamente datos “sobre un
objeto o elemento léxico, sino que proporcionan el
punto de partida para las operaciones de reconstrucción
semántica y cambio de tipo que, a su vez, contribuyen
a nuestro objetivo general de caracterizar un lenguaje
natural como polimórco” (Pustejovsky, 1995, p. 77).
Esta estructura se encuentra delimitada por
cuatro aspectos: quale constituivo, quale formal, quale
télico y quale agentivo. El constitutivo se reere a la
relación entre el objeto y sus partes constituyentes;
el formal, a la distinción del objeto dentro de un
dominio más amplio; télico, al propósito y la función
del objeto; el agentivo, a los factores implicados en el
origen. Así, nos atrevemos a proponer la estructura
qualia de la palabra papagayo:
Quale
Papagayo Constitutivo Formal Télico Agentivo
Plumas, alas, etc. Ave < loro ______ ________
Tallos, hojas, etc. Planta < herbácea ______ ________
Escamas, aletas, etc. Pez < marino ______ ________
Piel escamosa, venenosa (que con-
tiene veneno), etc.
Reptil < víbora ______ ________
Plástico, tela o papel, con varillas o
con lo que constituya el armazón.
Cometa Jugar Fabricación
Como ave, planta, pez o bora son objetos
naturales, tienen una denición descriptiva y no de
uso. Por esto, la denición agentiva y télica resulta
difícil para estas. Sin embargo, como cometa es un
objeto articial, la denición de uso viene inscrita en
su estructura y, por eso, puede delimitarse su quale
télico y agentivo, adicional al constitutivo y formal.
Ahora bien, en la siguiente expresión “El
papagayo vuela alto, la falta de especicación de
papagayo permite intervenir la estructura sintáctica
y descartarla como planta, pez o víbora. Quedan
dos posibilidades: ave y cometa. Esto demuestra
que las palabras cuentan con una estructura interna
(subléxica) que no es visible, pero se evidencia en la
sintaxis.
Así, cometa mantiene relación con ave, porque
los rasgos de sus estructuras internas concuerdan,
ambos vuelan. Esto se conoce como concordancia
léxica, las dos palabras comparten rasgos y forman
nuevas relaciones de comportamiento. Sin embargo,
nos faltaría un aspecto todavía para entender el
sentido de papagayo como ave o como cometa en la
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expresión “El papagayo vuela alto. Para ello, debemos
puntualizar el tipo de palabra por su estructura
subléxica. Pustejovsky distingue tipos naturales,
unicados o funcionales y complejos.
Los naturales son palabras simples, no
polisémicas, su signicado deriva de su quale formal
y quale constitutivo. Los unicados o funcionales son
entidades creadas que agregan a los rasgos propios de
los naturales, los qualia agentivo y télico. Los complejos
se componen de dos o más tipos en su estructura
quialia, son duales y la palabra es “sistemáticamente
polisémica y tiene, por lo menos, dos sentidos en su
quale formal.
Así, en la expresión mencionada, papagayo
es de tipo complejo, la palabra tiene un sentido dual
en su quale formal: plumas, alas (ave) y plástico,
tela o papel (cometa). Podríamos esquematizarlo,
con el operador lógico dot •, de la siguiente manera:
([AVE] • [COMETA]). Así, a partir de dos palabras,
aparentemente no compatibles, se forma un tipo
complejo de palabra: papagayo.
En contextos como “El papagayo vuela
alto” o “No me gusta el papagayo” se proyectan
simultáneamente dos interpretaciones y resulta
ambiguo; en otros, como “El cielo se cubre de una
manada de papagayos” o “Se me enredó el papagayo,
solo se puede seleccionar una de las interpretaciones
posibles (ave y cometa, respectivamente).
Pues bien, hasta ahora nos hemos referido a
papagayo como objeto, bien sea natural o articial,
pero no lo hemos analizado como nombre de evento
cuando, en una locución como “Se me enredó el
papagayo, se reere a una situación y no al cometa. Al
respecto, Elena de Miguel (2009) arma:
Precisamente por no ser atómicas ni cerradas,
las deniciones de las palabras se pueden
especicar o determinar en el contexto, cuando
estas se combinan con otras con cuyos rasgos
concuerdan —lo que permite materializar
alguna de sus potencialidades semánticas—
o cuando se construyen con otras con cuyos
rasgos no concuerdan, pero tienen capacidad
para recategorizarlas y volverlas compatibles
con ellas. (p. 353)
Así pues, para explicar esta recategorización de
papagayo vamos a hacer alusión a los distintos
mecanismos generativos que rigen las combinaciones
de palabras según Pustejovsky: selección,
acomodación, coacción y co-composición. La
selección se presenta cuando el tipo que requiere
un predicado es satisfecho por su argumento. La
acomodación se genera cuando los rasgos del
argumento no coinciden plenamente con los del
predicado, pero pueden hacerlo de forma secundaria,
siempre y cuando el argumento sea un hipónimo
del tipo seleccionado por el predicado. La coacción
del tipo —modicación del tipo denotado, como lo
cataloga Ignacio Bosque (2000)— surge cuando un
predicado impone un determinado tipo semántico a
su argumento, este proceso se realiza a través de dos
operaciones introducción (coacción) y explotación
(ligamento selectivo). La co-composición se produce
cuando el tipo de argumento determina el signicado
del predicado, sobre todo en los de cambio de estado.
Nos interesa detenernos en el mecanismo de
coacción del tipo para explicar la recategorización
léxica de objeto a evento de la palabra papagayo
en la expresión “Se me enredó el papagayo. Aquí,
la recategorización implica una interpretación
semántica, pero no se altera el tipo sintáctico, de
hecho, “un elemento léxico o una frase se coacciona
a una interpretación semántica por un elemento
dominante en la frase, sin cambiar su tipo sintáctico
(Pustejovsky, 1995, p. 61).
Por tanto, esta coacción se realiza con la
operación coercitiva de la introducción, el predicado
“introduce” en su signicado al argumento, la
introducción de papagayo en el signicado de
enredar (con el efecto resultante de enmarañar una
cosa con otra). Este verbo impone constitutivamente
la selección al complemento y obliga un cambio
semántico, así papagayo pasa de designar un objeto a
denotar un evento de tipo metafórico, pero evento al
n.
Por eso, su denición infraespecicada
contiene información que permite la coacción;
papagayo contiene en sus qualia agentivo y télico
información sobre que es un objeto que existe a través
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de una fabricación, que está destinado al evento de
jugar y que en esa acción pudiera enredarse con algún
cable de electricidad y no ser usado nuevamente.
Ahora bien, no es un evento literal, sino metafórico y
por eso la locución “Se me enredó el papagayo” puede
ser interpretada correctamente.
Ahora bien, luego de haber analizado
papagayo desde la TLG podríamos armar que esta
palabra sí tiene un signicado mínimo —en el sentido
de ave y cometa— que valida sus combinaciones y la
interpretación que resulta de esa combinación puede
ser entendida por los hablantes. Esto nos lleva a otro
punto, a pensar en una denición mínima dentro de la
semántica léxica. Al respecto, Elena de Miguel (2009)
arma: “Asimismo, la propuesta de una representación
semántica estructurada en diferentes niveles y de
unos mecanismos generativos que permiten integrar
distintos sentidos de una palabra en una única
metaentrada, permite reducir el tamaño del lexicón
(p. 362).
Por esto, nos aventuramos a plantear una
posible denición de papagayo que incluya a cometa
y ave: “objeto natural o articial que vuela. Claro, es
una denición muy simple que excluye a planta, pez y
víbora, pero que responde a cómo un hablante puede
generar sentidos innitos (como “Se me enredó el
papagayo”) haciendo uso de un recurso nito (como
papagayo). Es importante aclarar que la persona que
habla mucho y sin fundamento está en la estructura del
quale formal de papagayo como ave y loro, por lo que
su uso está dentro de la denición infraespecicada
de la palabra.
De esta manera, el intento de nueva denición
recoge lo que es la palara sin recategorizarse y
otorga una respuesta a la variabilidad de sentidos
de papagayo cuando se combina con otras palabras.
Esta perspectiva permite un mejor acercamiento al
uso panhispánico de papagayo como unidad léxica
y favorece a una comprensión más completa en el
mundo globalizado de hoy.
Ardila Cabrera, V. C. Rev. Educ. Art. y Com. Vol. 15 Nro. 1, Enero - Junio 2026: 163 - 168