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Vol. 15 Nro. 1, Enero - Junio 2026
ISSN: 2602-8174
dicho que cuando se tratan temas vinculados con
la lengua se dirige la mirada al lingüista pues “se
considera que a él le corresponde esta preocupación”.
Y no es así —asegura Tobón de Castro— porque al
igual que la memoria, la atención, la evocación o la
imaginación, la lengua está ligada “a toda actividad
humana, sea ella intelectual, tecnológica, artística o
simplemente vivencial”. Gracias a ella “cada individuo
va construyendo un universo cognoscitivo, generando
un mundo afectivo-emocional y desarrollando un
proceso de participación social” (Tobón de Castro,
2007).
La introducción de En torno al lenguaje
contiene lo que he llamado una declaración de
principios, esto es, cuando Cadenas conesa que la
motivación para escribir el libro no fue otra que su
recio amor a la lengua (Cadenas, 2024). En el primer
capítulo, “La quiebra del lenguaje”, se describe el
estado de “inopia irreversible” de la lengua para ese
momento; el autor menciona ejemplos como los
eufemismos usados para encubrir o “escamotear la
realidad”, los cacofónicos dequeísmos y queísmos,
y el lenguaje escatológico. No imaginaba Cadenas
que el repertorio de vicios incluidos en su lista se
multiplicaría: para raticarlo basta con escuchar o
leer declaraciones ociales, publicaciones en portales
de noticias y en redes sociales.
La televisión, la radio, los periódicos son
mencionados en el libro como corresponsables del
deterioro de la lengua. En este siglo XXI, aquellos han
sido desplazados por otros de mayor alcance. Hoy,
gracias a la internet, se reproducen modas lingüísticas
que se difunden con gran rapidez a través de los
dispositivos electrónicos: se vuelven virales, vocablo
derivado del latín “virus” que signicaba “ponzoña” o
“veneno”. Desde 2018 el término aplica para calicar
la transmisión exponencial de “contenidos” mediante
redes sociales, pero me atrevería a decir que una gran
parte de ellos no se aleja de la etimología del término.
Sin duda, la expresión “hombre masa” empleada por
Cadenas se ajusta al comportamiento de quienes,
seducidos por las modas lingüísticas, sucumben a
ellas sin darse cuenta de que esto “solo contribuye a
que su mundo se encoja” (Cadenas, 2024, p. 33).
La defensa de la lengua emprendida por Rafael Cadenas
en su libro En torno al lenguaje se apoya, entre otros,
en Pedro Salinas y Ángel Rosenblat, guras centrales
en los capítulos “Un abogado de las buenas causas” y
“La gramática contra la lengua”. Las citas de Salinas
revelan preocupaciones en cuanto a la relación entre la
lengua y el pensamiento, la responsabilidad del Estado
y la sociedad, y la actitud indiferente que, en general,
asumen las instituciones “ante tan grave problema”.
El aporte de Rosenblat tiene que ver con los vínculos
entre la gramática y el idioma, más especícamente
el lólogo critica la confusión entre la enseñanza de
gramática y la enseñanza de la lengua, y aclara que
enseñar lengua no equivale a enseñar gramática, antes
bien, sostiene que el metalenguaje gramatical puede
ocasionar un mayor rechazo hacia la clase de lengua.
Otra de las críticas halladas en este capítulo tiene que
ver con la obligatoriedad de hacer lecturas que poco
interesan a los estudiantes o que simplemente estos no
entienden, lo cual acentúa el desinterés por las clases
de lengua y literatura. Esas dos prácticas inuyen
negativamente en los estudios universitarios cuando,
sin importar la carrera escogida, los jóvenes tienen que
cursar asignaturas como Lenguaje y Comunicación
u otras, que intentan remendar lo que en Primaria y
Educación Media General no se logró. La “indigente
enseñanza” (Cadenas, 2024, p. 107). así la calica
Cadenas, recibida en secundaria tiene efectos en
la universidad: faltas de ortografía, problemas de
redacción y dicultades para comprender lo que se
lee. Ante esto, no basta con reformar los programas
e incorporar lecturas acordes con los intereses de los
jóvenes, se necesitan docentes preparados, docentes
que conozcan y valoren la lengua: “Sin gusto por
la lengua no lo hay por la literatura” y viceversa
(Cadenas, 2024, p. 108).
“Lenguaje y literatura” y “Sobre la desenseñanza
de la literatura en la Educación Media” son capítulos
anes. El primero inicia con la mención de la obra
Educación por el arte de Herbert Read, autor que nos
recuerda a Nuccio Ordine y su defensa de la “utilidad
de lo inútil”. El planteamiento central se apoya en
la idea de que tal vez el desinterés por la lengua y la
literatura está relacionado con la incapacidad de ver
el valor que tienen y con la decitaria formación
de quienes enseñan. Leer literatura exige tiempo,
paciencia y lentitud, rasgos que —estamos seguros—