Revista Económica
DOI: 10.54753/rve.v11i2.1765
Vol.11-N°2, Julio - Diciembre 2023
p-ISSN:2602-8204 |e-ISSN 2737-6257
ARTÍCULO DE INVESTIGACIÓN
Estanflación: Ayer y hoy
Stagflation: Yesterday and today
Fernando Jeannot-Rossi ID 1
1Universidad Autónoma Metropolitana
Azcapotzalco
Correspondencia
Fernando Jeannot-Rossi, Universidad Autónoma
Metropolitana Azcapotzalco
Email: fjean@azc.uam.mx
Fecha de recepción
Febrero 2023
Fecha de aceptación
Junio 2023
RESUMEN
Se revisan las grandes crisis financieras occidentales causadas por la estanflación. Se considera el relativismo
histórico en el cual inicia el análisis económico resumiendo de forma realista el objeto de estudio. No se pre-
tende construir una ley neoclásica que explique el modo en el que se produce la estanflación como aplicación
determinista del cruce entre estancamiento e inflación; sino que, por el contrario, se recapitula al suceso de
la estanflación de los 1970 como un hecho singular e irrepetible. En vez de referirse a los equilibrios de los
1970; tal como hacen los neoclásicos; para aplicar la estática comparativa con los equilibrios del 2003; muy
diferentemente se aplica la dependencia de la trayectoria para entender a la causalidad de la estanflación
en 2003. Esta última consiste esencialmente en una tendencia secular a las crisis financieras, en este caso
estanflacionaria. Se duda intensamente que la estanflación 2023 desaparezca antes del 31 de diciembre de
este año. Igualmente, que los aumentos de la tasa de interés frenen a la estanflación para hacer aterrizar sua-
vemente a la economía. Si bien los Treinta Gloriosos 1945 a 1975 registraron la creación de instituciones y
organizaciones proveedoras de prosperidad general, sería un grave error creer que tales dotaciones institucio-
nales pueden prologarse hoy en día, porque la realidad es anergódica, y porque grandes amenazas hipotecaron
al alto crecimiento del producto con baja inflación. Mirar a los 1970 para entender al 2023 puede ayudar a
enfrentar esta incertidumbre.
Palabras clave: Coronavirus, Dependencia de la Trayectoria, Eficiencia Adaptativa, Estructura Artefactual, Resiliencia,
Vulnerabilidad
Códigos JEL: I1, B15, E60, E02, E61, E61
ABSTRACT
The great western financial crises caused by stagflation are reviewed. Historical relativism is considered in
which the economic analysis begins by realistically summarizing the object of study. It is not intended to build
a neoclassical law that explains the way in which stagflation occurs as a deterministic application of the cross
between stagnation and inflation; Rather, on the contrary, the stagflation event of the 1970s is recapitulated
as a unique and unrepeatable event. Instead of referring to the balances of the 1970s; just as the neoclassicals
do; to apply the comparative statics with the balances of 2003; path dependence is applied very differently
to understand the causality of stagflation in 2003. The latter essentially consists of a secular tendency to
financial crises, in this case stagflationary. It is highly doubted that the 2023 stagflation will disappear before
December 31 of this year. Similarly, that interest rate increases stop stagflation to make the economy land
softly. Although the Glorious Thirty 1945 to 1975 recorded the creation of institutions and organizations
providing general prosperity, it would be a serious mistake to believe that such institutional endowments can
continue today, because reality is anergodic, and because great threats mortgaged the high growth of the
product with low inflation. Looking to the 1970s to understand 2023 can help to face this uncertainty.
Keywords: Coronavirus, Path Dependence, Adaptive Efficiency, Artifactual Structure, Resilience, Vulnerability.
JEL codes: I1, B15, E60, E02, E61, E61
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Jeannot-Rossi, F.
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p-ISSN:2602-8204 |e-ISSN 2737-6257
1|INTRODUCCIÓN
Al promediar el año 2020, tanto Jerome Powell como Christine Lagarde
argumentaron que los aumentos de precios serían transitorios y desaparecerían
a medida que disminuyeran los choques de oferta que afectaban a las cadenas
de suministros. A inicios del 2022, la OCDE pronosticó que la inflación alcanza-
ría su cenit este año con un promedio de 5,5 % anual entre las economías más
avanzadas competitivamente, y un 8,5 % también anual para los 38 países de
su organización; pero que retrocedería en 2023.
¿Estanflación?, se preguntaron estos líderes de opinión y respondieron: -
Fue un asunto de los 1970, por lo que nadie debería dejarse sorprender por es-
tos fantasmas del pasado. Sin embargo, el fantasma estanflacionario renació de
sus cenizas cuando el contenido inflacionario de las políticas emisionistas (quan-
titative easing) fue advertido no solamente por los monetaristas, sino también
por keynesianos como Larry Summers, el cual reconoció a la inflación con ba-
jo crecimiento como preludio de la estanflación. A mediados de 2023 y ante
el registro inapelable de alta inflación (más del 9 % anual en los EE.UU), y bajo
crecimiento (alrededor de 3.5 % en el primer trimestre de 2022 también en los
EE.UU), todo el mundo debe reconocer forzosamente que se ha generado un
brote estanflacionario.
2|REVISIÓN DE LA LITERATURA.
SDesde diciembre 2019 a mayo 2021, los rasgos esenciales del túnel ar-
tefactual del coronavirus fueron: (a) la caída abrupta de la oferta y la demanda
entrañó el descenso del nivel de precios; (b) previendo inestabilidad de precios,
las familias recortaron su gasto y los empresarios sus inversiones; (c) aumentó
el desempleo formal o informal, descubierto o encubierto; aunque no de ma-
nera catastrófica; (d) la emergencia sanitaria obligó a los gobiernos a sostener
la economía en forma global, pero no discriminada, por lo que se recicló tanto
la eficiencia como la ineficiencia productivas; (e) continuaron las ganancias de
productividad de bajo perfil y, por el contrario, la sobresaliente rentabilidad de
la captura de rentas, particularmente las patrimoniales. A partir de junio 2021,
(aa) recrudece la inflación en EE.UU con 5.4 % anual, en Alemania con 3.4, en la
Zona Euro con 3 y en China con 1.91%; (bb) en los centros del Mundo Occiden-
tal y en China, las familias aumentan su gasto y los empresarios sus inversiones;
(cc) se incrementa el empleo en algunos sectores de actividad; (dd) hay gobier-
nos que comienzan a puntualizar sus políticas de sostén artefactual; (ee) sin
cambios.
La hipótesis central de esta colaboración consiste en que la evolución
progresiva resolvente de la destrucción pandémica debe instrumentar mode-
los institucionales y organizativos que logren hacer despegar al PIB potencial
mediante las fuerzas productivas y a fin de salir del túnel artefactual del coro-
navirus con la eficiencia adaptativa que puede erradicar a la inflación.
La contribución específica con respecto al conocimiento de frontera es la
siguiente. El financiamiento público de las burbujas privadas en la Bolsa u otros
mercados, evidencia al reacomodo de la captura de rentas durante las políticas
de sustento artefactual generadoras de más o menos inflación nacional. Esta
reubicación de la captura de rentas causa inflación de apropiación con indepen-
dencia de los salarios. La política económica justificada por la crisis sanitaria,
no se ha aplicado de manera estratégica para conducir el sustento hacia la re-
construcción artefactual como mejor práctica, porque estuvo y está basada en
el principio cueste lo que cueste provocado por la urgencia pandémica. Se está
reacomodando la captura de rentas en función de las ganancias de oportunidad
(lo contrario de costos de oportunidad) que otorga el bajo crecimiento del PIB
potencial agudizado por el túnel artefactual del coronavirus; al mismo tiempo
que, en general, las inversiones de porvenir se concentran en las grandes em-
presas transnacionales, pero no en la estructura artefactual de las naciones. El
freno del PIB potencial se renueva debido a la quiebra legal o técnica de las
empresas, al deterioro del capital humano (VG) en función de la peste, al so-
bre endeudamiento de las empresas privadas y, sobre todo, al raquitismo de
la inversión productiva. De esta manera, se están reconfigurando las estruc-
turas artefactuales de los territorios en función de expectativas muy inciertas
a las que se responde con dos alternativas de reconstrucción artefactual: una
adaptativamente eficiente, y otra ineficiente; ambas son arreglos instituciona-
les derivados de las respectivas dependencias de la trayectoria gravitantes en
el cambio institucional.
3|DATOS Y METODOLOGÍA
La metodología utilizada es la institucional enfocada al estudio de las nor-
mas formales o informales, las cuales son, al mismo tiempo, incentivos positivos
o negativos de los comportamientos inducidos por los escenarios nacionales de
sustento artefactual, en los cuales prevalecen lógicas de acción social emocio-
nal (populismos) o racional (promoción de la innovación empresarial y social).
En ambos se deberá hacer frente a la alternativa inflacionaria.
Federico List y la Escuela Histórica Alemana precedieron intelectualmen-
te al institucionalismo de Veblen, Commons y otros (Jeannot 2020ª), mediante
conceptos como el de fuerzas productivas (ver glosario = VG) diferente del ho-
mónimo marxista en varios aspectos, pero particularmente porque se refirió a
los factores de la producción tangibles o intangibles, mientras que el marxista
hace lo propio solamente enfocado a los aspectos materiales. Bismarck, acon-
sejado por List, comenzó la construcción de la economía alemana mediante un
arreglo institucional inmaterial, el cual consistió en la unión aduanera. Hoy en
día cuando la crisis sanitaria nos obliga a revisar nuestros modelos mentales,
el concepto de fuerzas productivas adquiere sobresaliente actualidad. Según
la Organización Mundial de la Salud y el FMI, la mejor inversión planetaria en
fuerzas productivas sería vacunar 40 % de la población desde ahora hasta el 31
de diciembre 2021, y 60 % desde hoy en día al 31 de diciembre de 2022, lo
cual costaría 50 miles de millones de dólares, al mismo tiempo que ahorraría
9 trillones dando paso a un crecimiento significativo del PIB potencial (VG) en
todo el mundo.
4|DISCUSIÓN DE RESULTADOS
El concepto neoclásico de PIB potencial se basa en el prejuicio de que la
brecha de producción positiva será temporalmente superior a su nivel de equi-
librio, lo cual redundará en aumentos salariales causantes de la inflación. En
nuestro caso, nos situamos en un escenario institucional donde el PIB poten-
cial depende de las fuerzas productivas, mientras que la inflación puede ser de
apropiación (VG) tanto como salarial. Estancamiento anónimo, según los teóri-
cos del estancamiento secular (Gordon, Summers, Krugman); diferentemente
del personalizado en los cazadores de rentas por nosotros en seguimiento de
Ricardo y la teoría actual de la captura de rentas de Gordon Tullock (2005) y
muchos más. La entrada al túnel artefactual del coronavirus (Túnel AC en ade-
lante) procedió de un estancamiento ricardiano (VG) medido por las brechas de
producción; mientras que la inflación fue baja porque las expectativas todavía
no habían resentido a la gran incertidumbre que acarreó la calamidad.
Para que podamos imaginar una contra tendencia al estancamiento ricar-
diano, tendríamos que verificar, a partir de 2021, un incremento duradero del
PIB, el cual agrandaría transitoriamente a la brecha de producción en medida
superior a la de los registros positivos de tal brecha. Transitoriamente porque las
fuerzas productivas son y serían las causantes del mayor ritmo de crecimien-
to motivante de la confianza en la población, de manera tal que la expansión
de la producción no incitaría al comportamiento inflacionario. Al mismo tiempo
y porque no satanizamos a los salarios, la evolución progresiva (Veblen 1898:
9) no desencadenaría a la pugna distributiva de la cuestión social, con lo que
nos acercamos a la realidad del Túnel AC, donde los salarios aumentan solo de
manera puntual, pero su nivel general tiende a ser constante a causa del finan-
ciamiento público al poder de compra. Cuando se concrete el crecimiento del
PIB potencial, empujará al del PIB efectivo tendiendo a la equiparación; habrá
crecimiento fugaz con inflación a la baja, y crecimiento prolongado con inflación
mínima o sin inflación.
El PIB potencial de la OCDE en 2020 fue 1.5 %; dentro de una serie de-
creciente de largo plazo. En apoyo de estas indicaciones del estancamiento ri-
cardiano, el crecimiento tendencial del capital productivo tuvo una pendiente
negativa en la regresión lineal con 4.8 % anual en 1990, hasta 1.6 % en 2020
(OCDE 2020). La fuerte rentabilidad de la captura de rentas; por ejemplo en
el inmobiliario de varias metrópolis del Mundo Occidental y Japón, fue burbu-
jeante; es decir: especulativa, lo cual no es contradictorio con la expansión de
la inversión concentrada en los GAFAM (VG) y aplicada preferentemente a los
intangibles como los derechos de propiedad intelectual.
La expansión planetaria de los mercados virtuales que tanto relativiza a la
dotación natural de factores y a las circunstancias geográficas, viene de la mano
con la digitalización utilizadora de una tecnología de plataformas en las finanzas
privadas, el comercio electrónico y los servicios en línea, la cual permite realizar
transferencias de dinero, comprar bienes y servicios en internet, y comunicarse
en tiempo real con personas de cualquier rincón del orbe.
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El crecimiento potencial en los centros del Mundo Occidental transitan-
do por el Túnel AC se beneficiará de un amplio espacio fiscal que les permitirá
sustentar la crisis sanitaria con aproximadamente cuatro veces más de recur-
sos presupuestales del gobierno de lo que lo harán las economías emergentes,
y ocho veces más de lo correspondiente a las sumergidas. En estas últimas, el
daño artefactual en sus fuerzas productivas de por muy precarias, será tre-
mendo y medido específicamente por la sobre mortandad, el rezago educativo,
la informalidad económica y el nivel inflacionario.
Con el lenguaje y las estructuras artefactuales de su época, Ricardo nos
enseñó que cuando la captura de rentas prevalece con respecto a la innovación,
la economía tiende a un estado estacionario propio del funcionamiento macró-
fago, al mismo tiempo que deviene incapaz de instrumentar a la recuperación
del crecimiento mal llamada vuelta a la normal, de manera sustentable y resilien-
te; mucho menos equitativa. Como preámbulo del Túnel AC, el estancamiento
ricardiano devino totalmente visible desde el inicio de este siglo hasta 2019
(Jeannot: 2020a).
El estancamiento ricardiano se manifiesta claramente en el freno de las ga-
nancias de productividad en los últimos lustros porque, por ejemplo, en EE.UU
fueron de 2.8 % entre 1995 y 2004, pero apenas 1.3% en promedio anual 2005
a 2016; y en el resto de los países de OCDE también descendieron de 2.3 %
entre 1995 y 2004 a 1.1 % entre 2005 a 2015. Por más que algunas empre-
sas inviertan en las TIC (VG), los robots y la inteligencia artificial, los cazado-
res de rentas encauzan los recursos escasos hacia la captura patrimonialista en
desmedro de las inversiones reproductivas. Antes de la pandemia entre 1990
y 2008, las empresas primer mundistas importaban masivamente los insumos,
pero después de la misma y a causa del debilitamiento de las proveedurías in-
ternacionales, se frenó este comercio internacional acentuando la tendencia al
estancamiento ricardiano. Por ahora, la creencia de que las TIC, los robots y la
inteligencia artificial darán un empujón a las ganancias de productividad es una
expresión de buenos deseos verbalizada de manera incorrecta en las expresio-
nes 3ªy 4ª
textitRevolución Industrial.
En el mundo post industrial del presente y en la cruda realidad de la cri-
sis sanitaria, no se verifica en absoluto este tecno optimismo, sino el mustio
escenario ricardiano del anquilosamiento. En los últimos meses y como proto-
tipo del tramo artefactual en el que estamos, se ha sumado al debate sobre
las vacunas el de los microchips electrónicos: una demanda mal prevista, pocos
proveedores, mercado incompleto y precios inflados (en los dos últimos meses,
el precio del silicio aumentó 300%). Tanto en el caso de las vacunas como en
el de los microchips, la inteligencia artificial puede ser un valiosísimo artefacto
informativo para regular los mercados correspondientes, en especial con res-
pecto a las rentas de los oligopolios improductivos, las colusiones algorítmicas,
o la informalidad de los gigantes en la economía numérica.
Con burbuja o sin burbuja especulativa, pero siempre como un capitalismo
patrimonial usufructuado por la oligarquía rentista, los mil híper millonarios más
encumbrados recuperaron en nueve meses (marzo a diciembre 2020), sus riquezas
anteriores al coronavirus, siendo que en 2008 un empeño similar les llevó cinco años
(Oxfam 2021). Formidable capacidad de respuesta de la oligarquía rentista transna-
cional para superar sendas crisis en 2007/2013 y la iniciada en 2019 por la pande-
mia. La desconexión con la economía real no bloquea la apropiación de las ganancias
de oportunidad que enriquecen a los oligarcas rentistas mediante compras masivas
de títulos, tasas negativas, salvamento de empresas zombis; todos viejos remedios
económicos ahora edulcorados por un nivel precios estable en el Túnel AC hasta
mediados del 2021, pero inestable a partir de entonces. Si la rentabilidad es super-
lativa, los salarios y la demanda pagan la nota; si las tasas de interés no guían a la
asignación interna, se prefiere subcontratar y endeudarse a innovar y; sobre todo, es-
tos intereses excluyentes concentran los beneficios en la oligarquía rentista, pero no
redistribuyen los frutos del desempeño factorial. Todas las políticas aplicadas para
prevenir la proliferación de los cismes blancos personalizados ahora en las crisis del
Túnel AC, no impiden que estas aves se desplacen tranquilamente en las aguas del
desmesurado enriquecimiento de los rentistas (Roubini: 2020). Cabe aclarar que
esta mención de los cisnes blancos es un sarcasmo de la pintoresca metáfora
que hizo Nassim Taleb en 2008 con su libro “The Black Swan: The Impact of the
Highly Improbable”; afirmando que la crisis financiera mundial de 2008 fue un
suceso muy improbable, cuando la historia económica ilustra abundantemente
la recurrencia de estas crisis desde los años 1700 con la de los tulipanes en
Holanda.
El reacomodo de la captura de rentas será distinto en centro y periferia:
en los módulos del Mundo Occidental este usufructo improductivo se está diri-
giendo a los valores refugios del oro, o a las Bolsas de Valores, algunas materias
primas o, de manera todavía inflada, hacia las burbujas especulativas como la
inmobiliaria o la del dinero encriptado; pero en las periferias, en cambio, los ex-
cedentes financieros se dolarizarán de manera formal o informal y el tipo de
cambio nacional terminará por caer en mayor o menor medida según el país de
que se trate. Reacomodo diferente porque en los centros del Mundo Occiden-
tal y desde septiembre 2020 hasta mayo de 2021, la captura de rentas infló la
burbuja especulativa de las materias primas como el trigo, el maíz, el aceite de
palma, la soja, el cobre, el estaño, el petróleo y el hierro; mientras que en las
periferias especializadas en la exportación de commodities, sirvió para reciclar
al modelo regresivo de las exportaciones primarias. Si bien el totum revolutum
de la emergencia sanitaria no deja muchas opciones al sostenimiento público
de los mercados, muy bien podría estarse criando un cisne blanco como el de
los subprimes, ahora con otros patos nutridos por las políticas de sustento arte-
factual financiadas por el gasto público (en adelante Sustento A), tal como son
las empresas zombis (Roubini, 2020).
La teoría neoclásica de la inflación distingue a la de corto plazo de la de
largo plazo; en el corto, habría un arbitraje cuantitativo entre (desempleo y sa-
larios) e (inflación); mientras que en el largo, otra mediación proporcional entre
cantidad de dinero en circulación e inflación. En el corto plazo, la administra-
ción Clinton logró abatir el desempleo sin inflación; pero en el largo plazo des-
de 1960 a fines de 1999, la base monetaria estadounidense se multiplicó por
12, mientras que el nivel de precios se incrementó en 4. Entre 2000 y 2019
incluido, la base monetaria se multiplicó por 10 siendo que, en cambio, el nivel
de precios en 1.6. Antes de la pandemia, se consta el fallo empírico de las
elucubraciones neoclásicas en cuanto a las regularidades universales y tempo-
rales que les habrían permitido hablar de leyes económicas cuantitativas de la
inflación. La destrucción tanto de la oferta como de la demanda en el Túnel AC,
y con mayor razón, echó por tierra a esta mecánica de precios y cantidades con
respecto a la inflación. Este escrito recupera un enfoque evolutivo analizado por
las variables explicativas del cambio institucional (dependencia de la trayectoria,
estructura artefactual y eficiencia adaptativa; VG), en donde la mecánica cuan-
titativa debe completarse con la cualitativa; particularmente, relacionar a los
focos inflacionarios o deflacionarios con las expectativas circunstanciadas de la
cultura nacional. Si hay inflación, se propende a la ineficiencia adaptativa; por
el contrario y si no hay inflación, se tiende hacia la eficiencia adaptativa; ¿por
qué?, porque la inflación no es solamente el impuesto más injusto que existe,
sino también una motivación comportamental que incita a la captura de rentas
como lógica de acción colectiva.
En la actualidad, ¿por qué preocupa tanto el retorno de la inflación?: por-
que puede indicar un sesgo evolutivo similar al de los 1970 (nadie dijo igual).
Sesgo en tanto que diferencia entre el valor esperado del estimador de la in-
flación y el verdadero valor del parámetro: cuánto más inflación haya, más se
incitará a la captura de rentas y por esto al estado estacionario de las fuerzas
productivas, al mismo tiempo que más se alejará la inflación corriente de las pre-
visiones entre 2 y 3 % anual que proponen numerosos economistas basados en
la transitoriedad del incremento de precios. Obviamente que las circunstancias
no son las mismas, porque en los 1970 no se padecía ninguna pandemia ni había
antecedentes de estancamiento, no había macroeconomías abiertas, todavía el
fordismo regía la mayor parte del proceso de trabajo, mientras que los Bancos
Centrales estaban subordinados al gobierno, el choque de oferta se limitó al
precio del petróleo, el sector privado no estaba sobre endeudado, el Estado Be-
nefactor en su apogeo, y el poderío militar norteamericano sufrió el revés de
Vietnam dentro de la bipolaridad mundial. En 1980 y en los EE.UU., la deuda
federal fue aproximadamente 25% del PIB, lo que decidió a Paul Volcker direc-
tor de la FED, a iniciar el aumento de la tasa de interés líder para combatir a
la inflación. Actualmente, la misma deuda gubernamental es del 100% del PIB
cuando nada permite prever una fecha cierta para que se estabilice o comience
a amortizarse. En 2021 estamos en el Túnel AC ubicado en el estancamiento
ricardiano, hay macroeconomía abierta hasta en los capitalismos de Estado, el
proceso de trabajo flexible depende cada vez más de las TIC, la robotización y
la inteligencia artificial, los Bancos Centrales tradicionalmente encargados de
liderar la lucha contra la inflación, deben reorganizar su autonomía más para
empujar a la recuperación del crecimiento, que para contender con la inflación,
los choques de oferta no se limitan al precio del petróleo, el sector privado está
sobre endeudado, el Estado Benefactor asediado por sus crisis, y la retirada de
Afganistán acaeció en la multipolaridad sepulturera de la hegemonía mundial.
Para Irving Fisher (1997), pilar de las teorías cuantitativas de la inflación,
la elección de los Bancos Centrales en cuanto a las tasas nominales de interés
de largo plazo, es la que determina al nivel de inflación corriente. Una política
monetaria facilitadora de las inversiones privadas, por definición productivas,
duraría acompañada por una tasa de interés baja; lo cual haría descender la
inflación. Por otra parte, pero de manera convergente con Fisher, la Teoría Mo-
netaria Moderna de los keynesianos (Galbraith 2019) propone que los países
monetariamente soberanos como EE.UU., Reino Unido, Japón y Canadá, quie-
nes administran con autonomía absoluta a su divisa nacional, pueden gastar,
cobrar impuestos y pedir prestado, sin estar limitados operativamente por los
ingresos cuando se trata del gasto del gobierno federal. Siguiendo a Knapp influ-
yente en Keynes, se adscriben a una teoría estatal del dinero que busca hacer de
los Bancos Centrales una oficina de gobierno dependiente del poder ejecutivo.
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Basándose en el heroico supuesto de que en las economías de la actuali-
dad no existen rentistas, o los que sobreviven perecerán por eutanasia, califican
al déficit presupuestal del gobierno de mito, el cual permitiría aumentar la pro-
ducción mediante déficits ilimitados y sin que fueran causantes de inflación,
atribuyendo a tal mito una virtud financiera incontestablemente mágica.
En realidad, los EE.UU están atrasados con respecto a Europa, porque re-
cién en el corto y mediano plazo enfrentarán a la amortización de la deuda pú-
blica: en el corto, porque probablemente el Banco Central reducirá la compra de
los papeles financieros emitidos por los Bancos o las empresas; y en el mediano
porque, en la misma forma, aumentarán la tasa de interés no más allá de 0.25 %
en 2022. Durante los 1980 y en la economía del Tío Sam ¿por qué se estabilizó
a la inflación?: porque la economía nacional relanzó al desarrollo de la ventaja
competitiva nacional (VG) basado en las fuerzas productivas, al mismo tiempo
que realizó sucesivos ajustes artefactuales que hermanaron a la reorganización
de las finanzas públicas (fiscalidad y deuda), con reformas institucionales. Hubo
un auge económico durante los últimos veinte años del siglo XX, cuando los
EE.UU ocuparon el primer lugar en el ranking de competitividad mundial y usu-
fructuaron una prosperidad históricamente inédita. La dependencia del camino
recorrido derivó en una economía de producción competitiva que desarrolló a
las fuerzas productivas capitalizando oportunidades históricas como la indus-
trialización de fines del siglo XIX y las dos guerras mundiales del XX, gracias a
una estructura artefactual idónea para aprovechar la oportunidad artefactual.
Sin ningún despiste neofisheriano, tal como el de Stephanie Kelton, otrora se
canceló la deuda pública aun pagando los altos intereses de inicios en los 1980,
y bloqueando a los focos inflacionarios con un ambiente de negocios signado
por la confianza en el modo de vida estadounidense y su Sueño Americano.
Ahora y en Túnel AC, la administración Biden ¿será capaz de procesar una
evolución progresiva (Veblen 1898), pero no una salida del atolladero más o me-
nos keynesiana, la cual comience por desarrollar a las fuerzas productivas como
la salud pública no solamente con erogaciones presupuestales, sino también y
sobre todo con reformas institucionales que reduzcan drásticamente la captura
de rentas de médicos, propietarios de laboratorios, hospitales y aseguradoras?
De verdad, ¿será Biden un nuevo Roosevelt que recogerá el guante para batirse
con estos cazadores de rentas? En primera instancia, iremos viendo la respues-
ta en el desempeño Demócrata del mercado político; y en segunda, cuando se
confirme la recuperación del crecimiento económico competitivo de mediano
y largo plazo. La población norteamericana no tiene memoria inflacionaria, al
mismo tiempo que confía en la aptitud y la vocación de Biden para reencarnar
a Roosevelt, quien durante cuatro años de batallas políticas hizo brotar a las
fuerzas productivas que florecieron durante cuarenta años de riqueza nacional
redistribuida equitativamente. Biden lleva apenas casi un año que representa
al período de gracia de carácter permisivo pero, en el caso de que asuma la re-
encarnación de Roosevelt tendría, más temprano que tarde, que penalizar las
inversiones en la captura de rentas utilizando, por ejemplo, algunos instrumen-
tos regulatorios como: prohibir las criptomonedas siguiendo al ejemplo chino,
establecer impuestos de castigo a las plus valías de corto plazo y a las que se
obtienen por la diferencia de precio con respecto a un mismo bien o servicio
en el tiempo o en el espacio, aumentar los estímulos fiscales a las inversiones
productivas o de porvenir (generan ganancias de productividad, pero no rentas),
clausurar unilateralmente a los paraísos fiscales, regular las rentas de empresas
dominantes y las de los agentes sanitarios de la población (nadie dijo confiscar
fiscalmente, ni prohibir, mucho menos expropiar). En 2022 y con inflación du-
radera o pasajera, con reformas institucionales progresivas o maquilladas, no
tendrá lugar ningún retorno a la normal, sino una mutación inédita de las estruc-
turas artefactuales en el tiempo del mundo (Veblen 1898: 5 y siguientes). Un
mundo cuya geoeconomía funciona basada en las plataformas nacionales (List
1979) organizadas en estructuras artefactuales de mayor o menor eficiencia
adaptativa (North: 2005).
En aquellos años epílogos de los Treinta Gloriosos 1945 a 1975, y contra
el permanente optimismo permabulls,los centros del Mundo Occidental registra-
ron bajo crecimiento del producto con alta inflación. Esta estanflación fue la morta-
ja de la época de oro del keynesianismo planetario cuando la narrativa triunfalista
de Harvey Road adjudicó a Ricardo la paternidad de una teoría económica lúgubre
porque propuso una tendencia al estancamiento inconcebible para los permabulls
demasiado entusiasmados con la sociedad de la opulencia y el crecimiento infinito.
En la realidad del Mundo Occidental que integra a las emociones optimistas o pesi-
mistas, ¿cómo se superó a la estanflación de los 1970?: mediante modelos mentales
circunstanciados y dominantes basados en la creatividad con respecto al legado
histórico, al mismo tiempo que instrumentando la acción social racional en pos
de la ventaja competitiva nacional. Hoy en día, cuando nos llenan las orejas con la
vuelta a Keynes, se hace necesario creer que la inflación es pasajera; pero, por el con-
trario y para nuestra óptica evolutiva consiente de la economía política ricardiana,
es pertinente dudar tanto de esta transitoriedad como de su medida.
Los creyentes en la inflación efímera se abrazan a una idea legada por la
mentalidad neoclásica de Bernanke y muchos otros: la mundialización erradicó
a la inflación. Esta falacia nebulosa antes de la pandemia, devino transparente
embuste en el Túnel AC, por lo que en el debate sobre la inflación, existe el peli-
gro de restar importancia a la amenaza inflacionaria duradera a causa del mode-
lo mental compartido y dominante de la main current economic. Para cualquier
preferencia ideológica con sentido crítico, es imprescindible explicar por qué
el riesgo inflacionario será un escollo fácilmente superable; de manera tal que
esbozamos a continuación los argumentos y contra argumentos con respecto a
la hipótesis de inflación artefactual persistente (Roubini: 2021a).
Primer argumento. Los EE.UU fomentarán una inflación duradera en el
Mundo Occidental porque el cuantioso gasto público de Biden es excesivo pa-
ra una estructura artefactual que ya se estaba recuperando en enero de 2021:
en lenguaje coloquial; a Biden se le fue la mano con el recalentado y la inflación
de crecimiento de la narrativa keynesiana (entre el 2 y el 4 % anual) tenderá a
ser mayor. Primer contra argumento: la inflación pasará rápido porque las fami-
lias seguirán ahorrando mucho para pagar sus deudas; al mismo tiempo que las
inversiones en infraestructura del gobierno serán muy eficientes no solamente
incrementando el stock de capital, sino también repercutiendo de manera más
que proporcional en la productividad sistémica y por esto, estimulantes del PIB
potencial.
Segundo argumento: las políticas emisionistas (quantitative easing) han
durado demasiado, por lo que si mantuvieron baja a la inflación en el Túnel AC
durante 2019 y 2020 y a pesar de que no titubearon en imprimir enormidades
de dinero helicóptero (tasa de interés prácticamente nula); esta moneda gratuita
y desde mediados de 2021, proyectará a la inflación ya existente en los patrimo-
nios o bursátil o de materias primas o de insumos, hacia el resto de las activida-
des económicas de manera proporcional al crecimiento del PIB. Segundo contra
argumento. Los Bancos centrales neutralizarán tal exceso de liquidez achicando
el cash de sus balances contables, y aumentando la tasa de interés líder en el
mercado: se frenará la inflación o descenderá. Tercer argumento. En los EE.UU.
y en 2007, la crisis fue de demanda a causa del paro del mercado interbancario,
el cual inmovilizó al circuito crediticio; pero en 2021 el impacto es de oferta y au-
menta los costos de producción y de las transacciones. Estos estrangulamientos
de la oferta podrán ser: reconversión energética y ambiental, provisión y precio
de gas, gasolina, micro chips, materias primas, commodities, fletes marítimos,
escalada proteccionista, desintegración de las cadenas de valor mundializadas
para proveer insumos, agudización de las barreras migratorias, igualmente de
la guerra comercial China versus EE.UU., hackeos estratégicos, incremento de
las desigualdades en el reparto del ingreso y los patrimonios. Por el lado de la
demanda y siempre que dure el cueste lo que cueste del Sustento A, los Bancos
centrales harán todo lo posible para relanzar al crédito bancario inundando al
Túnel AC de circulante regalado. Tercer contraargumento. La política monetaria
facilitadora (easing) no es inflacionista sino que, solamente, sirve para frenar a
la deflación que acarrea el tránsito hacia la economía numérica esbozado en el
Túnel AC.
En inicios del 2021, el nivel de precios estuvo en una meseta de baja altura
porque: (1) la economía basada en los servicios y la numerización es deflacionis-
ta (2) las cadenas de valor mundializadas empujaron a los costos de producción
hacia abajo; (3) en los países envejecidos, se prefirió asignar recursos al aho-
rro, pero no al gasto; (4) creció el empleo precario de manera proporcional a
la desafiliación sindical y a la pérdida de poder político de los trabajadores. A
mediados de 2021, el escenario del Túnel AC, cambió a favor de las presiones
inflacionistas porque: (5) tienden a generalizarse las penurias no solamente de
micro chips, sino de un amplio espectro de bienes tales como insumos para bi-
cicletas, lavadoras, automóviles, teléfonos móviles, alimentación, construcción;
así como escases de madera, cobre y otras materias primas; (6) el incremento
de la actividad económica evidencia a la desarticulación de algunas cadenas de
valor mundializadas; (7) el enorme gasto público de Biden motiva no solamente
la inflación interna, sino también al efecto demostración internacional; (8) pa-
rece dibujarse el inicio de un súper ciclo (alza de precios durante diez o más
años y superior al promedio del largo plazo histórico) de materias primas (9) la
reconversión energética será cualquier cosa, menos barata.
Durante las políticas de Sustento A instrumentadas en el Túnel AC hasta
el día de hoy, ¿cuáles son los elementos que empujan a la inflación?: (a) canti-
dad de dinero en circulación; (b) mascarillas, desinfecciones de locales y otros
componentes que abultan a los costos de las transacciones (c) oferta pandémica
parapetada como la de los restaurantes; (d) incremento reivindicaciones salaria-
les de los trabajadores de la salud pública o privada; (e) energía verde más cara
que la del petróleo; (f) mayores costos de producción en actividades re localiza-
das o que volvieron a casa; (g) creación monetaria promueve mayor valorización
artificial de los activos y valores refugio, pero también, aunque en menor medi-
da, en los bienes y servicios; (h) último pero no menos importante: la suspicacia
de la población con respecto al ambiente de negocios, particularmente el poder
de compra.
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Estanflación: Ayer y Hoy
Vol.11-N°2, Julio - Diciembre 2023
p-ISSN:2602-8204 |e-ISSN 2737-6257
Durante las políticas de Sustento A instrumentadas en el Túnel AC has-
ta el día de hoy, ¿cuáles son los elementos que empujan a la deflación?: (m)
retracción de la oferta y la demanda en su aspecto cuantitativo, y en el cuali-
tativo de las expectativas inciertas durante los confinamientos (n) el chantaje
del desempleo congela o reduce salarios; (o) persistencia ahorro de precaución
(p) aumento de empleos flexibles, robotización, digitalización (p) las familias no
desean endeudarse, por lo que el vector del crédito bancario se estanca; (q) en
el corto plazo, el sobreendeudamiento público barato es un obstáculo a la infla-
ción; (r) último pero no menos importante: la desconfianza de la población con
respecto a su bienestar (educación, salud y vivienda) y a la calidad de la vida.
La situación actual del planeta es verdaderamente inédita, porque convi-
ven las presiones inflacionistas en los valores patrimoniales preferentemente
financieros, con el empuje deflacionista causado por la economía numérica; sin
que se pueda predecir cuál será el resultado neto. Diagnosticar la inflación y
la deflación del coronavirus no tiene variable explicativa suficiente en algún
mecanismo cuantitativo automático relacionado con la tasa de interés o con
la cantidad de moneda en circulación, sino que depende del comportamiento
basado en las emociones y los sentimientos de los agentes económicos. Se aho-
rra mucho a pesar de que la tasa de interés es muy baja porque se desconfía
del futuro, y no hay inflación de los precios corrientes cuando la cantidad de
dinero en circulación es desproporcionada, porque la desconfianza anuda a la
demanda; en mayor medida mientras continúen las políticas de cueste lo que
cueste y, en menor medida, cuando vayan finalizando tales políticas característi-
cas del Sustento A. Los Bancos Centrales practicantes de políticas emisionistas
después de la crisis 2007, sobre actuaron este rol desde la entrada al Túnel AC
en 2019 imprimiendo billones de dólares utilizados para comprar papeles de los
gobiernos nacionales o para adquirir obligaciones empresariales. La posibilidad
actual del estallamiento en las burbujas especulativas encadenará a su hincha-
zón inflacionista con su reducción deflacionista; por otro parte, la aceleración
del tránsito hacia la numerización de la economía hará recrudecer en el mediano
y largo plazo a los impulsos deflacionistas; pero también es cierto que, con los
mismos plazos, la permanencia del principio cueste lo que cueste empujará a la
inflación que afecta al poder de compra de la población discriminando contra
los tramos de bajos ingresos y los jóvenes. Por el momento, el resultado neto
no ha arrojado una alta inflación en todo el Occidente ni, mucho menos, en
Oriente [Japón agosto 21 = (-0.40)].
Este escrito, ¿por cuáles razones recupera a la hipótesis inflacionista? (1)
Si los Bancos centrales del Mundo Occidental y Japón no fueron capaces de
lograr la inflación de crecimiento de los keynesianos entre 2 y 4 % durante más
de una década, no existen antecedentes para suponer que la lograrán dentro
del Túnel AC o a la salida del mismo; por el contrario, lo más razonable es pre-
ver que la política monetaria será cada vez menos pertinente para controlar al
nivel de precios. (2) La normalización de la política monetaria puede provocar
un colapso de los mercados crediticio, bursátil y de la deuda pública, de manera
tal que se quebrantaría la confianza de la población en el dinero público y el
ambiente de negocios. (3) Si la autonomía de los Bancos centrales fue eficien-
te en lograr la estabilidad de precios desde mediados de los 1990 hasta 2019,
esta autogestión ha sido vulnerada por la crisis sanitaria; por lo que desafío de
hoy en día para los banqueros centrales es doble: inflacionario y de crecimiento
del PIB. Previendo el futuro, estos top managers advirtieron en reiteradas opor-
tunidades que hasta ahora han instrumentado la política monetaria con todas
las herramientas que están a su alcance, pero que, en adelante, corresponde a
otras ramas de la política económica lograr la recuperación real y financiera. La
experiencia de la lucha contra la inflación muestra sin ambages que la principal
arma de corto plazo es la política monetaria. Como la causalidad acumulativa
define a la inflación en cualquier plazo, un descontrol del presente será conse-
cutivo en el futuro. (4) Si la productividad sistémica sigue siendo precaria y la
brecha de producción negativa o muy pequeña, la velocidad de crucero en los
centros del Mundo Occidental oscilará entre 1.5 y 2 % de crecimiento nominal
anual del PIB, tal como sucedió antes de la pandemia, lo cual será insuficiente
para compensar el 2 o 4 % de la inflación de crecimiento de los keynesianos y,
con mayor razón, a otra superior: habrá llegado el momento de algo peor que
la mera inflación; o sea, la estanflación.
Se pueden imaginar cuatro escenarios estanflacionarios para 2022 (Rou-
bini 2021b). (1) Pasajera. La variante Delta y similares produjeron inflación tran-
sitoria sin darle tiempo de reaccionar al PIB, por lo que el año que viene sin
Delta, habrá mucho crecimiento y poca inflación. (2) Sobrecalentado. La tasa
de crecimiento del producto aumenta considerablemente, pero la inflación es
persistente y, por lo menos, igual al incremento del PIB. (3) Trampa del endeu-
damiento. En el mediano plazo, la inflación persiste pero baja el ritmo de hin-
chazón. Dado el alto endeudamiento público y privado, los Bancos centrales no
pueden aumentar la tasa de interés líder, porque si lo hicieran, podrían generar
una hecatombe financiera. (4) Flaquea la demanda. Los estímulos monetarios y
financieros del Sustento A se retiran precipitadamente con repercusiones con-
tractivas particularmente sobre el PIB y la demanda agregada. De todas mane-
ras la inflación, eventualmente baja, sobrevive en forma duradera y por arriba
o igual al crecimiento, por lo que dura la estanflación a pesar de que amaina la
demanda.
La FED norteamericana prevé la inflación subyacente (sin alimentos y
energía) de 3% en 2021 y otra de 2,5 % en 2022. Por otra parte y la misma fuen-
te, prevé una inflación corriente de 5.9 en 2021 y otra de 3.8 % en 2022. Antes
de la pandemia, la inflación corriente entre 2010 y 2019 fue de 1.76 % en pro-
medio anual, por lo que las previsiones tanto de la inflación subyacente como
de la corriente superan al 1.76 histórico. El crecimiento anual del PIB a precios
de mercado entre 2010 y 2019 fue en promedio 2.25; en 2020 (-3.4 %); primer
trimestre 2021 1.5 % y segundo 1.6 %; por lo que se puede calcular linealmente
una variación anual del PIB trimestral 2021 de 12.2 % (Expansión: 2021). Ban-
kinter (2021) pronostica un PIB norteamericano 2021 de 7.1%; 2022 de 4.3 %
y 2023 de 2.4 %.
Aunque apresurados pronósticos escriben una fulgurante V para la recu-
peración Biden 2021 y 2022, este rebote es difícil de evaluar a mediano plazo
y, con mayor razón, en el horizonte lejano. El apoyo a la innovación empresarial
mediante infraestructuras físicas a cargo del gobierno con 550 MM de dólares
en nuevos financiamientos, probablemente se quedará corto para asegurar un
crecimiento duradero; y la innovación social (VG) programada para varios años
no solamente peca de modesta porque, por ejemplo, no se anima a establecer
la universalidad en la cobertura de la salud pública, sino porque los Republica-
nos van a hacer todo lo posible por recortarla. También serán muy influyentes
en las expectativas de la población las decisiones parlamentarias con respecto
a las iniciativas presupuestales de Biden, las cuales, una vez más a lo largo de
la historia humana, personalizan a un Estado que reconstruye al mercado. Con
estas observaciones, ¿habrá una luminosa Ven 2022 o, sin tanto brillo, se que-
brará la caligrafía del costado derecho hasta dibujar una Wo, peor aún, una L?
Sin impacientarse por la escritura, la estanflación espera.
Como es conocido, el programa Biden se lanzó dentro de un ambiente
pleno de expectativas positivas, por no decir eufórico, el cual bien puede cam-
biar de signo en consecuencia de conflictos culturales como el suscitado por
un número muy grande de negacionistas anti vacunas o el rebrote secular del
populismo o, simplemente, los vetos o bloqueos a la generosa política de gas-
to público. De todas maneras, no creemos que haya que dejarse llevar por el
optimismo circunstancial sino que, aun cuando la recuperación dibuje una Vo
KoW, la confirmación de la misma será más lenta de lo que puede imaginarse
actualmente, porque cuando la población pase de menos confianza a más suspi-
cacia, los desempeños exitosos se pueden desenredar rápidamente y en forma
impredecible: si la entrada al Túnel AC estuvo ornamentada por la incertidum-
bre, su corredor está tapizado por una inseguridad mucho mayor.
5|CONCLUSIONES Y RECOMEN-
DACIONES DE POLÍTICA
En 2023, estamos viviendo el fin de la Gran Moderación de Bernanke, al
mismo tiempo que el retorno de la estanflación, la cual sepultó al Mundo Feliz
de este Premio Nobel, lo cual conduce a la recomendación de política esencial.
Mal podríamos pensar que una proyección lineal de las similitudes y di-
ferencias en el retorno de la estanflación nos permiten entablar al escenario
económico 2023, porque la realidad es anergódica y hace divergentes a las me-
dianas de observación del pasado. Este año será pletórico en incertidumbre y
su entablado imprevisible.
Los líderes de la toma decisiones económicas en Occidente se aferran a
la ilusión de que el retorno de la estanflación será pasajero y que durante 2023
se logrará un aterrizaje suave de la economía mundial: ojalá que esta ilusión se
haga realidad.
Se predice que la inflación en 2023 será menor que la del 2022, pero ma-
yor a la que se registró antes de la pandemia. Dado que los Bancos Centrales
no lograrán erradicar a la estanflación, esta será paralela a la desaceleración del
crecimiento económico, al debilitamiento de los precios de las materias primas,
de los alimentos y de los energéticos: el retorno de la estanflación se desempe-
ñará dentro del estancamiento ricardiano.
En la salida del subterráneo pandémico de 2023, la reconfiguración com-
petitiva de la estructura artefactual es la que decidirá a la mutación económica
sustentable y resiliente idónea para dar un salto cualitativo en el desarrollo de
las fuerzas productivas, tal como lo es la salud pública de un ambiente de ne-
gocios donde se haya subsanado al estancamiento ricardiano causante de la
estanflación recesiva.
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Jeannot-Rossi, F.
Vol.11-N°2, Julio - Diciembre 2023
p-ISSN:2602-8204 |e-ISSN 2737-6257
6|GLOSARIO
§ DEPENDENCIA DE LA TRAYECTORIA O DEL CAMINO RECORRIDO
(Path Dependence): La historia del proceso artefactual condiciona a la efi-
ciencia o ineficiencia adaptativa de la nación. En la evolución institucional,
la dependencia del camino recorrido circunscribe a la política económica
(nadie dijo determina). Fuente: North (2005: 62).
§ EFICIENCIA ADAPTATIVA: Condición evolutiva por medio de la cual la
economía nacional modifica permanentemente sus instituciones, o crea
nuevas en la medida que se presentan problemas inéditos como la pande-
mia. Es sinónima de cambio institucional progresivo, así como antónima
de rigidez o esclerosis institucional. Actualmente, las naciones se adaptan
eficientemente a la mundialización siempre y cuando cuando posean un
modelo mental compartido y dominante de naturaleza progresiva. (North;
2005: 216).
§ ESTANCAMIENTO RICARDIANO: Causado por una estructura artefac-
tual proclive a la captura de rentas por parte de los cazadores transnacio-
nales de este tipo de beneficios. Es la tendencia al estado estacionario
analizada por Ricardo y actualizada por Robert Solow y Trevor Swan.
§ ESTRUCTURA ARTEFACTUAL: Estilo nacional de las proporciones y rela-
ciones correspondientes a la producción, la distribución y el consumo de
bienes o servicios. Creencias, instituciones como reglas e incentivos a la
vez, herramientas, instrumentos, tecnologías, todos estos legados por la
cultura nacional. Representa a los artefactos materiales o simbólicos que
evolucionan de manera inter generacional. Cualquier estructura artefac-
tual nacional, alberga fuerzas productivas más o menos potentes. Fuente:
North (2005: 58).
§ FUERZAS PRODUCTIVAS: Factores de la producción dinámicos, tangi-
bles o intangibles, generados por las dotación institucional de la nación.
Fuente: List (1979: 230; pero edición original de 1841).
§ GAFAM: Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft.
§ INFLACIÓN DE APROPIACIÓN: Especulación con respecto al nivel de
precios que beneficia a los cazadores de rentas. Renta financiera donde
los agentes económicos personifican a los apropiadores (Ostrom 2009:
67).
§ INNOVACIÓN SOCIAL: Cambio progresivo del producto o del proceso
en los bienes públicos; particularmente educación, salud y vivienda, el
cual puede acompañarse de la invención organizacional, pero no exclusi-
vamente.
§ PIB POTENCIAL: Capacidad artefactual de lograr el crecimiento susten-
table del producto mediante el desarrollo de las fuerzas productivas. Este
concepto institucional difiere francamente del neoclásico, el cual lo remi-
te al crecimiento sin inflación.
§ TIC: Nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones.
§ VENTAJA COMPETITIVA NACIONAL (Competitive Edge): Alcanzar y de-
sarrollar ventajas comparativas del sector público y del privado en función
de la productividad; o sea, la de una estructura artefactual idónea para lo-
grar o mantener la ventaja comparativa nacional. Tal ventaja competitiva
(dynamic comparative advantage), no proviene solamente de la dotación
de recursos naturales de un país sino, sobre todo, de las habilidades y la
tecnología que se incorporan a los procesos productivos; por lo que se
logra exportar bienes y servicios de tecnología avanzada y mucho valor
agregado, contrariamente a las exportaciones tradicionales de materias
primas y productos poco elaborados o tecnológicamente rezagados.
§ VG: Ver glosario.
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