
Requelme, F. y Suarez, J. (2020). Globalización post Covid-19: Efectos sociopolíticos y económicos del fenómeno 7 (14). 74 - 88
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Históricamente les ha sido complejo llegar a niveles de desarrollo comparables con países pertenecientes a la
OCDE, por ejemplo, pues su esfuerzo desarrollista se ha dado a sobre saltos, dejando rezagados problemas es-
tructurales que contradicen la teoría del progreso. Ejemplo de ello la alta vulnerabilidad social producto de las
dicultades históricas con los sistemas de protección social que son efecto de la volatilidad macroeconómica,
la inestabilidad, la precariedad del empleo y los ingresos laborales. Los mayores riesgos macro y microeco-
nómicos se han traducido, de esta manera, en mayores riesgos sociales y en mayores demandas de protección
social frente a sistemas insucientemente desarrollados, que además no se han recuperado plenamente de la
crisis en que se sumieron durante la década de 1980 y que probablemente se rezagarán, aún más, con la crisis
producida por la COVID- 19.
La pandemia producto del coronavirus (COVID-19) ha impactado a las economías de América Latina y el
Caribe a través de factores externos e internos, y sus efectos conjuntos producirán la peor contracción que la
región ha sufrido desde la primera etapa globalizadora -1914 a 1930-. Según estimaciones realizadas por la
CEPAL, se prevé un -5.3% de contracción para el año 2020, con comportamientos menos favorables para los
años posteriores. La caída del PIB y el aumento del desempleo, afectarían directamente en los ingresos de los
hogares y su posibilidad de contar con recursos sucientes para satisfacer las necesidades básicas (CEPAL
2020). En este escenario, la tasa de pobreza aumentaría en un 4,4% durante 2020, al pasar de 30,3% a 34,7%
en la región, lo que representaría un aumento de personas en situación de pobreza - 29 millones-. Por su par-
te, la pobreza extrema crecería en 2,5 puntos porcentuales pasando de 11,0% a 13,5%, lo que representa un
incremento de 16 millones de personas (CEPAL 2020). Cabe resaltar que, de igual manera, la región venía
con un crecimiento precario durante los últimos 7 años, con apenas un 0.4% de promedio, lo que muestra las
deciencias estructurales para sumarse a las normas mundiales del desarrollo.
La mayoría de los que han estudiado la globalización, reconocen que, en la actualidad, los benecios del cre-
cimiento producidos por dicho fenómeno dependen fundamentalmente de la distribución de los ingresos que
generan del progreso económico, los cuales, a toda luz, son sustancialmente dispares en todos los países del
mundo. La falta de instrumentos internacionales ecaces que garanticen el logro de las metas de desarrollo,
junto con la corrección de las asimetrías que enfrentan los países en desarrollo en el orden global, son desafíos
que enfrentarán los gobiernos del mundo, especialmente, los gobiernos de la región.
Ahora bien, el décit de gobernabilidad global reeja otro conicto profundo: el contraste entre problemas
globales y procesos políticos locales. Esta disyuntiva implica, fundamentalmente, que no existen mecanismos
para una toma de decisiones global que haga posible una adecuada representación de los intereses de los países
y de los sectores menos poderosos (CEPAL 2002). Claramente, esta situación genera tensiones debido a que
el concepto de autonomía y democracia se desdibujan bajo la lógica de las sacricadas políticas globales que
privilegian las normas del mercado impuestas por el sistema económico-capitalista. Es decir, en la búsqueda
de estabilidad macroeconómica, suelen los gobiernos anteponer políticas locales para contrarrestar los shocks
exógenos producidos por los ciclos económicos, los cuales no resuelven problemas esenciales como la baja
educación, los precarios sistemas de salud, la inseguridad alimentaria, etc. En este sentido, el sistema globali-
zador intenta equiparar sistemas nacionales, entre países desarrollados y en vías de desarrollo, exigiendo que
estos últimos se suban al proceso desarrollista sin contar con las condiciones para hacerlo.
Entonces, las ventajas de la globalización para Latinoamérica se han dado de manera marginal, pues a pesar de
mostrar comportamientos positivos en los índices agregados de desarrollo -macroeconómicos-, aún cuenta con
grandes desafíos políticos y sociales que no han sido ajenos a las ciudadanías locales, quienes comparten dicha
percepción, por lo que, en un contexto de crisis post COVID- 19, se requerirán liderazgos consecuentes con
las problemáticas locales que logren balancear las necesidades globales con las nacionales, dando prioridad
a los problemas estructurales que por décadas han sufrido los países de las venas abiertas de América Latina.
N° 14, Vol 7 - julio 2020
ISSN: 1390-9045
e-ISSN: 2602-8190